CEUTA, EPICENTRO DE UNA PUGNA MUNDIAL

Veinticinco años después, ¡oh Gemelas!, / El águila imperial / y la violencia como partera de la historia / siguen pariendo escoria. / Pero nada justifica crueldad / y afrenta a la humanidad. (Alminares de sangre, Dairo G. Q.)

Amables lectores multicreyentes y sentipensantes, la llegada a la norafricana ciudad hispánica de Ceuta de unas 80.000 personas al final de julio pasado por mar desde Marruecos, después de cruzar la frontera sorteando a nado un espigón poniendo en peligro sus vidas aun muriendo más 100 -muchas de esas víctimas niños-. Aquellos, estos y unos 8.000 migrantes que lograron acceder constituyen una emergencia humanitaria y al mismo tiempo un desafío geopolítico, jurídico-político y diplomático para España y la UE. He ahí el asunto de este breve ensayo.

Emergencia y desafío que se ha convertido en una grave crisis de consecuencias imprevisibles ya que la tensión en Ceuta se ha hecho insoportable y comienza a derivar en peligrosos abusos, enfrentamientos e intimidaciones vueltos rutina en medio de convocatorias frenéticas de movilizaciones. Desde el presidente para abajo se intenta presentar la situación como una crisis migratoria momentánea, cuando no lo es. Los relatos de que algo así se organizó de forma espontánea en las redes sociales y que no se podía hacer nada no se sostiene sin pruebas sólidas. “El Gobierno asegura que no podía anticipar lo que ocurrió. La pregunta es cómo pudo suceder sin que lo viera Marruecos, y si se le han pedido las debidas explicaciones.” (EP, 2026B) Según una encuesta de 40dB. de inicio de septiembre, el 63% de los españoles cree que Pedro Sánchez la está gestionando muy mal (49,9%) o mal (12,8%); y el 90% de los encuestados culpa a Rabat de la crisis ceutí.  

Se trata sin duda de la crisis migratoria entre España y Marruecos más grave desde 2021 que está generando multitud de reacciones a nivel europeo, de países como Italia y Finlandia que abogan por excluir a España del espacio Schengen por esa situación migratoria, lo cual es hacerle el juego a todos aquellos que desean una UE dividida. “Aunque ninguna información sólida demuestra que el origen de estos hechos esté en las políticas migratorias impulsadas por España, las consecuencias de la crisis en el modelo de movilidad humana de la UE serán visibles. La utilización de personas migrantes como ariete político y combustible electoral adquiere toda su eficacia cuando los países afectados reaccionan de manera desproporcionada y equivocada. Y eso ha sido lo que ha ocurrido en el caso de la UE, que ha interpretado este episodio como una razón para insistir en el mismo modelo roto de política migratoria” (Fanjul, 2026) que coloca a España en esta situación indeseable.

“La monumental tormenta política generada en Europa constituye el incentivo más poderoso para que Marruecos siga utilizando a los migrantes como munición.” (Ibíd) Sobre todo con socios como USA e Israel. “El régimen marroquí ha profesionalizado un juego obsceno en el que también participan otros países como Túnez, Libia, Turquía o Bielorrusia.” (Ibíd) Así, el diminuto territorio español se ha convertido en el epicentro de una gigantesca lucha internacional en la que convergen múltiples intereses y planos de lectura políticos y geopolíticos. España está asistiendo a las consecuencias de una acción que constituye una amenaza híbrida a su soberanía territorial porque esa amenaza combina distintas acciones no militares -la entrada masiva de personas engañadas, la permisividad oficial, el manejo vil de las redes…- mezcladas con la acción militar, el movimiento de tropas, los disparos, la fuerza…

Obvio que la llegada de unas 80.000 personas en un reducido periodo de tiempo en un lugar tan sensible y fácilmente controlable no se produciría sin la anuencia o cooperación de Marruecos, “un Estado con sólidas capacidades policiales y de inteligencia. El hecho se produce poco después de una sentencia del Supremo que prohíbe devoluciones en caliente para las entradas marítimas, pero también poco después de la cristalización del reacercamiento de España a Argelia —con la visita del presidente Sánchez a Argel— y de la aprobación en la Comisión de Justicia del Congreso español del proyecto de ley que concede la ciudadanía a los saharauis nacidos en el territorio cuando era colonia española y a sus descendientes.” (Rizzi, 2026)

Andrea Rizzi encuentra tres planos analíticos de la crisis ceutí: el 1er muestra episodios de crisis migratorias con rasgos de cálculo político y una actitud manifiestamente apaciguadora del Gobierno español ante el marroquí. Su emblema es el viraje en la política hacia el Sáhara, llevado a cabo de forma abrupta, rompiendo la tradicional política de Estado en la materia y sin contrapartida clara, tangible y de igual valía. La relación con Rabat es sumamente delicada para Madrid por las reivindicaciones territoriales, por asuntos tan importantes como la migración o la lucha antiterrorista. Eso explica tal vez ciertas prudencias, pero no las convierte necesariamente en aciertos. Lo que subraya la experiencia de la vida es que el apaciguamiento por lo general tiende a ser una invitación al apaciguado a continuar con sus exigencias o abusos.

En el 2º plano se halla el contexto geopolítico internacional, con EE UU e Israel como países clave, a la vez fortísimos sostenedores de Marruecos y agriamente hostiles al Gobierno de Sánchez. España, como es notorio, ha adoptado posiciones muy críticas con las operaciones bélicas de aquellos países en Irán o en Gaza. En otros asuntos -como el 5% de PIB de gasto militar- Madrid ha tomado decisiones que han enfurecido a Trump. Este ha prometido venganza. La apuntó en el terreno comercial, pero es un plano difícil porque España está escudada en el mercado común europeo. Algunos especularon que podría afectar a las bases OTAN en España -pero sería un tiro en el pie para Washington-. Un ataque híbrido en forma migratoria se antoja como algo de sumo agrado para la Casa Blanca y el Ejecutivo de Netanyahu. Seguramente, el tiempo aclarará, si además del agrado posterior hubo anuencia anterior.

Y el 3er plano es la dimensión puramente política. Las ultraderechas globales están hiperventilando de felicidad por esta crisis que golpea a un adversario político y se presta a ser manipulada para reforzar sus tesis. El desfile en X y otros contextos, desde Meloni y Abascal a Trump y Musk, es elocuente; y ahora más cuando ha triunfado el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt, que refuerza la tendencia a exigir la remigración o expulsión masiva de inmigrantes lo cual significa una victoria para el plan trumpista de desestabilizar la UE. Además, el Gobierno italiano ha encabezado un movimiento propugnando por la suspensión del espacio Schengen con España. Ante ello, nos recuerda Rizzi: Ceuta no es parte del espacio Schengen; ningún migrante ha sido trasladado a la Península; la normativa prevé que Estados del espacio Schengen puedan activar excepciones al acuerdo en forma de controles fronterizos, pero no es posible una suspensión de un país miembro, como la formulación del mensaje hizo pensar a muchos. Dinamarca también ha asumido posición similar a la de Finlandia e Italia, que al final activó el control bilateral que sí es contemplable.

https://x.com/SergioGMartnez/status/1255205001124876296

Y esto toca el núcleo de la cuestión, que es geopolítico y político a la vez. La crisis abre una nueva fractura en la UE, cosa sin duda celebrada por sus enemigos, entre los cuales está también Rusia. Su propaganda “no ha tardado en agitar la crisis ceutí para provocar discordia. Y cabe recordar que EE UU ha prometido en su Estrategia Nacional de Seguridad cultivar la resistencia al proyecto europeo. Fomentar el auge de partidos ultra euroescépticos es la mejor manera de frenar ese camino de integración que es el único para poder hacer frente a los depredadores desatados de este siglo. A Marruecos, por su parte, en teoría no le convendría la llegada al poder de una fuerza ultranacionalista en España, pero si esta, como Vox, es una aliada sumisa del trumpismo, eso cambia la ecuación.” (Rizzi, 2026) Los representantes del PP prefieren intentar sacar renta partidista de esta crisis en vez de pensar en el interés general europeo. Por fortuna, el canciller Merz se ha expresado con contención y Macron sí expresó solidaridad con España; pero Ursula von der Leyen no ha dicho ni mu.

En esta circunstancia, “llama poderosamente la atención la escasa dotación de medios en la frontera en un momento que era claramente inflamable, y que no se procediera de urgencia a una demarcación marítima que habría sostenido la posibilidad de devoluciones en calientes después de la sentencia del Supremo. Es también discutible el conjunto de la política hacia Marruecos” (Rizzi, 2026), en los contenidos y en las formas. En general, junto a grandes luces hay flancos oscuros y entre ellos actitudes polarizadoras. Según Gonzalo Fanjul, habría tres claves que pueden ayudar a tomar perspectiva del problema ceutí:

1. Éste es una tragedia en la que los migrantes son víctimas, es una crisis humanitaria en un país con recursos y capacidades en el que hay que poner a funcionar eficiente y coordinadamente tanto los actores públicos como privados acudiendo a medidas extraordinarias, que incluya el traslado de parte de esa población a otras regiones españolas mientras duran los procedimientos, lo que no significa ceder ante Marruecos. 2. El cumplimiento de la ley no solo es insorteable, sino que fortalece la respuesta y la legitimidad del Estado ante esos migrantes que son seres humanos protegidos por garantías fundamentales en un Estado de derecho. Eso no les blinda ante eventuales repatriaciones, pero sí les protege de ejercicios de devolución masivos e indiscriminados que ignoren sus circunstancias individuales, cierto para los menores de edad y adultos que tienen buenas razones para solicitar la protección internacional en territorio europeo. Mucho más cuando diferentes investigaciones han acreditado que las autoridades marroquíes detienen de forma arbitraria a personas negras. Si se ignorase la voluntad de los miles de niños y niñas decididos a buscar un futuro mejor fuera de su país, España no solo vulneraría una de las normas más elementales de su ordenamiento, sino que caería en la trampa marroquí: asemejarse al régimen del que trataban de escapar dichos migrantes. Y 3. No hay ninguna razón por la que Marruecos y otros vayan a cambiar de estrategia en el futuro. La pregunta es si España va a hacerlo.

Sea como fuere, lo cierto es que Ceuta ha revivido las imágenes de hace cinco años, cuando en un día alcanzaron su playa 8.000 jóvenes con un trasfondo de tensiones bilaterales que tuvo como antecedente lo ocurrido aquel 7 de agosto de 2014, cuando una patrullera de la Guardia Civil divisa un grupo de embarcaciones en actitud sospechosa a dos millas del cabo ceutí de Punta Almina. De acuerdo con Pablo Ordaz, el brigada que va al mando pide a sus ocupantes que se identifiquen y uno de ellos se quita las gafas oscuras y le pregunta: ¿no sabe quién soy? Se trata nada más y nada menos que de Mohamed VI. El guardia civil le dice que de acuerdo, pero que tiene que informar a sus superiores. El rey de Marruecos, mientras tanto, llama a Felipe VI, quien a su vez telefonea al presidente Mariano Rajoy, y este a su ministro del Interior. Durante una hora, las llamadas se suceden de abajo arriba y de arriba abajo. Finalmente, el agente deja irse a Mohamed VI y a sus amigos, y unos días después el ministro del PP acude a Tetuán y se deshace en excusas ante su homólogo marroquí.

Según Ordaz, dichas excusas no fueron suficientes. Durante las jornadas del 11 y el 12 de agosto –apenas cuatro días después del incidente del yate-, las autoridades españolas registran la llegada masiva de pateras a las costas andaluzas con más de 1.300 inmigrantes marroquíes y subsaharianos a bordo. Más casualidades. En abril de 2021, el Gobierno español permitió la entrada en España y el ingreso en un hospital de Logroño de Brahim Gali, el líder del Frente Polisario. Marruecos consideró aquello como una afrenta, y un mes después, el 17 y 18 de mayo, fue cuando aquellos 8.000 migrantes precisamente invadieron Ceuta. No hay constancia, pero el Gobierno de Marruecos pidió la cabeza de la entonces ministra de Exteriores y Pedro Sánchez se la sirvió en bandeja. Lo mismo ha sucedido ahora. La actual invasión se produce semana y media después de que el presidente español visitara Argelia y mostrara su sintonía con el Gobierno de Abdelmadjid Tebboune. Hay más ejemplos que forma parte del juego, y me temo que poco variará la actitud de La Moncloa sea quien sea su inquilino.

En este juego de equilibrios, España es el zaguán de la UE, y la UE ha subcontratado su seguridad a quien tiene la llave del Estrecho de Gibraltar, que ahora es Mohamed VI. Marruecos hace de cancerbero, y exige un alto precio, no solo en dólares. Es ineludible “señalar la responsabilidad de Marruecos en un ataque a la soberanía española que cuestiona la fiabilidad de ese país como socio en asuntos capitales para la seguridad de España y la de Europa.” (EP, 2026C)

No obstante, la inusitada afluencia de inmigrantes desde hace más de un mes obliga a España a poner todos los medios posibles para la acogida en las mejores condiciones de los recién llegados y una máxima cooperación entre las administraciones -autonómica, estatal y europea- para reforzar las capacidades locales ante esta situación desbordada. “Teniendo en cuenta los antecedentes, esta crisis exige sobre todo garantizar la máxima confianza entre países vecinos y evitar que la inmigración sea utilizada como medida de presión diplomática” (EP, 2026) y, peor aún, como munición con la que Marruecos dispara contra España como ya ha sucedido otras veces.   

Se sabe que “la verdadera magnitud de estas crisis no depende de aquellos que las persiguen, sino de quienes las permiten. Las autoridades de la UE llevan más de tres décadas embarcadas en un ejercicio de externalización de su control fronterizo que pone en manos de socios canallas o poco fiables la gestión de los flujos de movilidad humana. Es un camino unidireccional en el que se desperdician miles de millones de euros” (Fanjul, 2026) de los impuestos y se corrompe la naturaleza de las instituciones. “A este factor de riesgo se añaden otros dos: la deslealtad intolerable de buena parte de Europa ante lo que constituye un ataque a la soberanía del conjunto de la Unión y la consolidación de las posiciones antimigración.” (Ibíd)

El resultado es que la UE no ha aprovechado la crisis ceutí “para reconsiderar las vulnerabilidades estructurales de su modelo migratorio, sino que sigue cavando más hondo en el mismo agujero. Las declaraciones camorristas de la Comisión o el anuncio urgente de la reforma del sistema de asilo en España deben ser leídos con esa música de fondo.” (Fanjul, 2026) Con ello los Estados europeos “dan alas tanto a actores externos con intereses espurios como a la franquicia reaccionaria que crece en todo el continente. El círculo vicioso de desinformación, desigualdad y deterioro democrático en el que se ha convertido el régimen migratorio europeo constituye una de las amenazas más serias para la seguridad y prosperidad colectivas.” (Ibíd)

Contrasta la unidad de todos los partidos de la Asamblea de Ceuta para pedir en un comunicado conjunto el cese de la violencia contra los migrantes en las calles de la norafricana ciudad autónoma española como “gesto de gran altura política. Es la respuesta necesaria ante los conatos de violencia organizada que han dejado imágenes de caos tan inaceptables como injustas. Lo último que necesita Ceuta es aparecer como un lugar roto, por desesperante que sea la situación. Los líderes ceutíes demostraron comprender con rapidez la gravedad del escenario al que se enfrentan si se permite que se rompa la convivencia en paz.” (EP, 2026B)

Migrantes regresan a Marruecos desde Ceuta. Antonio Sempere (AP/Lapresse)

Ha pasado más de un mes del asalto masivo a la frontera que desbordó Ceuta y aún amenaza con dejar heridas a largo plazo en el modo de su vida. La respuesta del Gobierno de España, tardía e insuficiente, ha permitido que se prolongue “una crisis en la que había que poner todos los medios desde el minuto uno, no solo por la gravísima situación humanitaria y de seguridad que suponen decenas de miles de personas con lo puesto vagando por las calles, sino por el mensaje de debilidad institucional que se ha enviado a los actores interesados en la inestabilidad de España, internos y externos.” (Ibíd)

Sólo se ha visto actuación gubernamental eficaz apenas al inicio de septiembre “con la creación de un mando único en la persona del ministro Ángel Víctor Torres, con experiencia en gestionar picos de tensión migratoria irregular como presidente de Canarias. El Gobierno ha declarado la crisis de Ceuta como un asunto de seguridad nacional. Ha pedido ayuda financiera y medios a la UE. Ha comenzado a organizar con las comunidades autónomas el traslado de los menores fuera de Ceuta para la complicada gestión de su situación. Sobre el terreno, el refuerzo de la seguridad y la cooperación con el Gobierno local por fin promete sacar a la mayoría de los migrantes de las calles y alojarlos en refugios temporales mientras se consigue filiarlos uno por uno para saber si tienen derecho a pedir asilo o no” (EP, 2026B), y así dar pasos hacia una relativa normalidad en dos semanas, lo cual es urgente.

Así las cosas, amables lectores pacientes, permítanme ahora algunos interrogantes y cinco conclusiones: 1ª. “La inmigración es la herida por donde siempre sangra la unidad europea. Será también lo que impida que algún día pueda llegar a hacerse realidad.” (Vallespín, 2026) Desde hace más de un mes, sus enemigos no han podido recibir mejor regalo que esta invasión de unos 80.000 jóvenes marroquíes hacia Ceuta. “Todos los dirigentes de la UE que alzaron la voz eran conscientes de que no iba a afectarlos. Sabían de sobra que quienes hubieran entrado ilegalmente” (Ibíd) a la norafricana ciudad autónoma española todavía tenían que franquear otra frontera para llegar a la Península antes de acceder al resto de la UE. “Pero las imágenes eran demasiado tentadoras para no regodearse. En ellas encontraron la representación más gráfica de la pesadilla que el nacionalpopulismo propaga por doquier, para martillear con el discurso del miedo: ¡Nos invaden! Esto no es más que el anticipo de lo que nos espera. ¿Qué mejor oportunidad también para meter en vereda a los díscolos de las fuertes restricciones migratorias como Sánchez?” (Ibíd)

2. Pues bien, si algo positivo pudo haber dejado esta crisis migratoria sería el haber permitido “que la política española recupere cierto nivel. Después de meses estancada la legislatura en la bronca y en esa pelea infantil para deslegitimar al contrario, tras tantos meses de cinismo y cero razonamiento, Ceuta obliga a resolver, trabajar y entender. No cabe duda de que la pasividad y la flojera del Gobierno entorpecieron la reacción. Como también la tentación de la derecha opositora, arrastrada por su escisión radical, que le llevó a tontear con la violencia y el enfrentamiento para lograr su sueño húmedo de hacer caer al Gobierno antes de la próxima primavera. Es inteligente que se dieran cuenta de que estaban a punto de provocar una guerra civil entre las dos personalidades que componen la población ceutí y llamaron a la calma. Estas carencias se sumaron a un problema de por sí irresoluble” (Trueba, 2026), pues la emigración es un caso de cómo la desigualdad impide, e impedirá siempre, la convivencia pacífica.

3. Según David Trueba, todos los llamamientos a la respuesta militar, incluso a confrontar con Marruecos, sonaban a ventajismo electoral. Quizá lo más interesante de esa apuesta estratégica se vio con la visita a Ceuta del expresidente Aznar, quien se plantó en la ciudad autónoma para invocar un patria, patria, patria, frente a una realidad que exige otro mantra: mundo, mundo, mundo. En su párrafo más transparente dijo que tenía que rectificarse y reconciliarse con los aliados, en clara alusión a Israel. Como si mirar para otro lado en la carnicería de Gaza fuera a devolver una garantía de tranquilidad. Lo que deja esta pregunta en el aire: ¿ha tenido que ver una cosa con otra?

4. Como sea, serán los españoles los que tendrán que decidir si se apuntan a un lado o al otro de este mundo convulso, injusto e insolidario. “Decidir definitivamente si los derechos humanos pueden convivir con la garantía de seguridad o es mejor renunciar a todo el papeleo y montar un ICE que acabe incluso, como el norteamericano, disparando a bocajarro a aquellos ciudadanos opuestos a la deriva fascista de su propio país. Dicen que la ultraderecha crece cuando la democracia se muestra maniatada por los derechos civiles y que las garantías de un trato humano terminan por ser una evidencia de debilidad. Si esto es así es porque el mundo ha girado hacia posiciones de autoritarismo y renuncia de libertades y derechos para permitir sacudirle fuerte a todos los que se planten delante con sus problemas y no nuestros problemas. Ceuta es la capital de Europa, de una Europa evasiva y distante.” (Ibíd) En verdad, Ceuta es un problema europeo que en vez de dividir debe unir. Por eso el reto que plantea a sus políticos es la consecuencia positiva de este desastre humano.

5. Por razones geográficas, las ciudades norteafricanas españolas de Ceuta y Melilla, que Marruecos reivindica como suyas, siempre van a estar expuestas a una presión migratoriapues ellas forman parte de la única frontera terrestre de la UE en África. Por eso, los ministros europeos del Interior en reunión reciente “mostraron su total solidaridad con España y elogiaron la… eficaz respuesta de sus autoridades ante la crisis. Al tiempo, plantearon una actuación más contundente contra las redes de tráfico de migrantes, un reforzamiento de las políticas de repatriación y medidas adicionales para fortalecer las fronteras de la UE.” (EP, 2026C) Quien afirme que puede evitarlo, se engaña a sí mismo y a los demás. Pero existe una política migratoria alternativa que le permitiría a España “reducir el margen de maniobra de Marruecos y fortalecer, al mismo tiempo, la soberanía, los intereses y el alma del proyecto europeo. La construcción de un modelo que garantice vías legales, seguras y ordenadas de movilidad laboral -una herramienta ignorada por el reciente Pacto de Asilo y Migraciones- no solo respondería” (Fanjul, 2026) a las necesidades económicas europeas: amortiguaría sensiblemente la presión migratoria irregular y aliviaría unos mecanismos de protección internacional que se han convertido para muchos en la única oportunidad de acceso legal a Europa. “Si la desunión, la irracionalidad y el miedo fortalecen a quienes atacan el proyecto europeo desde fuera y desde dentro” (Ibíd), la obligación española es poner la política migratoria de la UE al servicio de un proyecto cohesionado, racional y valiente.

Además de esas conclusiones y preguntas, la crisis ceutí deja dos lecciones: “una, que Europa no puede estar a merced del chantaje de terceros países en cuestiones migratorias, y que su fortaleza depende de su capacidad para actuar unida, en vez de disparar cada cual según soplen los vientos de los intereses partidistas de sus líderes.” (Vallespín, 2026) Y, otra, que la legítima defensa de las fronteras españolas no puede desligarse de un escrupuloso respeto de los derechos de quienes llegan, lo que no es fácil, como en todas las cuestiones dilemáticas. Pero España está obligada a elegir a quien desea parecerse más, a quienes utilizan a la persona como mero medio o a quienes perseveran en la convicción de que cada ser humano es un fin en sí mismo. Esto -creo con Fernando Vallespín- es lo que está en juego ahora mismo en Europa.

sr. García: https://elpais.com/opinion/2026-09-06/fronteras-y-soberania-bajo-asedio.html

En suma, es evidente que el momento mundial es muy complicado y, sin un poco de altura moral, Europa no conseguirá responder de forma adecuada al conflicto ceutí, hundiéndose en una espiral de fricciones y fracturas internas que solo generan desconfianza, rencores y parálisis. El problema es que siempre pagan los mismos. “La munición con la que Marruecos dispara contra España es su propia gente, y el combustible es la pobreza, la falta de libertades, la ausencia de expectativas” (Ordaz, 2026), el brillo de un futuro parecido al de la sobrina que emigró a USA, el hermano que está en Caracas, la vecina que se rompe el espinazo bajo los plásticos de Madrid. Los hemos visto por la televisión y las redes sociales: “Jóvenes y no tan jóvenes jugándose la vida en el agua, la mayoría hombres, pero también algunas mujeres con sus hijos pequeños, algunas jóvenes solas. Para unos -los que ya emprendieron el camino de regreso a Marruecos- habrá sido una aventura de juventud; otros tal vez puedan quedarse en España” (Ibíd), pero habrá más de cien madres que no verán regresar con vida a sus hijos.

“Tendrán todo el derecho a maldecir en lo más secreto y lo más profundo de su alma a ese rey orgulloso y disoluto que convierte a sus súbditos en proyectiles” (Ordaz, 2026) y, por supuesto, también a los mediocres dirigentes españoles y europeos que no han sido capaces de solucionar seriamente este problema. Pero España tiene la obligación moral y ética de liderar en Europa un debate de fondo sobre lo sucedido en Ceuta más allá de los intereses partidistas y nacionales. Queda claro entonces “que no hay tiempo que perder, porque si existe una certeza es que estos episodios se repetirán. Y la respuesta tampoco pasa por encerrarse ni elevar muros, sino por la diplomacia y la resolución pacífica de los conflictos, y siempre la defensa de los derechos universales. Es una ambición que, a la vez, exige unidad y firmeza ante quienes cuestionan estos principios, y no adulación ni eufemismos. Solo así se les disuadirá” (EP, 2026D) y evitará que esta pugna mundial crezca o se desborde totalmente.

INDISPENSABLES MURMULLOS REFERENCIALES

ELPAIS.COM (2026, jul 31). Desafío humanitario y diplomático. El país de España, Madrid,https://elpais.com/opinion/2026-07-31/desafio-humanitario-y-diplomatico.html

__________ (2026B, ago 30). Ceuta: lo urgente y lo importante. El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-08-30/ceuta-lo-urgente-y-lo-importante.html

__________ (2026C, ago 5) Marruecos, cuestión europea. El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-08-05/marruecos-cuestion-europea.html

___________ (2026D, sept 6). Fronteras y soberanía bajo asedio. El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-09-06/fronteras-y-soberania-bajo-asedio.html

TRUEBA, David (2026, sept 1). Ceuta, capital de Europa. El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-09-01/ceuta-capital-de-europa.html

RIZZI, Andrea (2026, ago 1). Por qué Ceuta es el epicentro de una tenebrosa lucha internacional. El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-08-01/por-que-ceuta-es-el-epicentro-de-una-tenebrosa-lucha-internacional.html

ORDAZ, Pablo (2026, ago 2). Mohamed VI y sus proyectiles humanos. El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-08-02/mohamed-vi-y-sus-proyectiles-humanos.html

VALLESPÍN, Fernando (2026, ago 2). ‘Invasión’ de Ceuta o más bien excursión juvenil ilegal? El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-08-02/invasion-de-ceuta-o-mas-bien-excursion-juvenil-ilegal.html

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