25 AÑOS DE LAS ALMINARES DE SANGRE

In memoriam del valiente Salvador Allende, presidente chileno socialista asesinado hace 53 años por la dictadura de Augusto Pinochet con el apoyo de USA y del Vaticano. Y en memoria de doña Gladys de Ángel Cudriz, sencilla maestra empírica muy querida en Plato Madalena por su trabajo social comunitario, quien acaba de fallecer a los 90 años: gloria infinita y paz eterna en sus tumbas.

Amables lectores multicreyentes y sentipensantes, hay acontecimientos inimaginables que no sólo hacen historia y cambian el mundo, sino que lo parten en dos: el más devastador y aterrador peligro indescifrable de hace 25 años fue uno de ellos. El siglo empezaba con la llegada en 2000 de dos nuevos presidentes en EE UU y Rusia, las dos potencias militares de entonces. Pero el martes aciago del once de septiembre de dos mil uno se convierte en el cierre estricto del siglo veinte e inicio del veintiuno.

En efecto, ese día cambió la seguridad, la política internacional y la forma de entender otras culturas pues se quebró la trayectoria de esas dos potencias “-y también de una emergente China- cuyos caminos divergentes explican buena parte del orden geopolítico fracturado en que vivimos hoy.” (Solana y Saz-C, 2026) Todos recordamos dónde estábamos aquel día; en mi caso, estaba en Bogotá, la capital colombiana, acababa de dar una clase de Literatura universal en la Universidad Pedagógica Nacional de 7 a 9 am y al salir del aula un estudiante nos informó que un avión se había estrellado en una de las Torres Gemelas. Nos dirigimos a la cafetería donde estaba la televisión prendida y ahí nos quedamos clavado durante tres horas, inmóvil y atónito, pasando de la provocación literaria universal a la provocación terrorista planetaria.

Aquella mañana contemplamos en vivo cómo otro avión comercial se estrellaba contra la otra torre del World Trade Center, en Nueva York -NY-, y enseguida, cómo las dos torres se desplomaban convertidas en una gigantesca montaña de escombros; otro avión impactó el Pentágono y un cuarto cayó en Pensilvania: unos 3.000 muertos de los que, además de los estadounidenses, 372 víctimas provenían de 102 países distintos; entre ellas, 19 colombianos. Ese día, el presidente George W. Bush estaba en un aula de primaria en Sarasota -Florida-, donde fue captado por la televisión leyendo un cuento a un grupo de niños mientras se le susurraba al oído que el país estaba siendo atacado. Aquella imagen de desconcierto anticipó lo que se apoderaría de la política exterior e interior estadounidense. Todo esto lo congelé en caliente en Alminares de sangre, texto publicado en el blog https://www.dairogonzalezquiroz.com y que ahora mi memoria recuerda intacto: no son sólo la sangre y el humo de una catástrofe, también el olor de una época que se desvaneció de golpe y que la memoria ha querido preservar para siempre.

Los servicios secretos de la URSS habían perfeccionado el arte de convencer a sus adversarios de que hicieran lo que ellos querían haciéndoles creer que lo hacían por motivos propios, dije entonces a unos pocos alumnos cercanos. Cuando ocurre algo terrible, como lo de hoy, la cuestión no es el sufrimiento causado -aunque sin duda es algo deseado por los perpetradores-. La cuestión es poner al atacado en un estado de ánimo que lo lleve a hacer algo que lo perjudicará todavía más, agregué apoyado en Timothy Snyder (2026).

Un cuarto de siglo después, la sangría y la nube de humo tóxico que dejaron los ataques apocalípticos no se han disipado y su sombra sobre la vida político-cultural y socio-económica de EE UU y el resto del mundo sigue trascendiendo la magnitud de la tragedia porque fue el disparador de transformaciones profundas que hasta entonces se desarrollaban lentamente, transformaciones que han hecho que el planeta sea mucho peor para todos: he aquí el eje de este artículo dedicado -reitero- al valiente Allende y a la humilde doña Gladys.

El águila imperial respondió pues al atentado horrendo de la más bella aldea global -epicentro capitalista del planeta, urbe de orgías y paseos del Whitman genial-, como querían sus atacantes y contribuyó a crear un mundo donde el terrorismo y la agresiva ola islamofóbica son noticia de cada día. A partir de entonces, “Washington subordina cualquier otro objetivo a la seguridad y empieza a desentenderse del liderazgo multilateral que había construido durante medio siglo. El viraje se ve acelerado por un ala republicana que, de la mano de estrategas como Karl Rove, se radicaliza hacia un nacionalismo populista y soberanista” (Solana/Saz-C, 2026) que décadas después desembocaría en el trumpismo supercargado de patriotismo y odio a amplios grupos descontentos hasta amalgamarlo en una ultraderecha recalcitrante que está engendrado dolor y resentimiento en muchos seres del planeta,  granjeándose el rencor de gran parte del mismo: el desprecio de Trump por los derechos humanos lo ha llevado hasta “bombardear sin fórmula de juicio embarcaciones que aparentemente transportaban droga en el Caribe y en el Pacífico, acciones en las que han perdido la vida más de 200 personas.” (EE, 2026)

Claro que el Gobierno de Bush actuó limitando las libertades y creó un nuevo Departamento de Seguridad Nacional “bajo cuya autoridad se unificó una mezcolanza de organismos (incluida la administración de fronteras) cuyas competencias pasaron a considerarse cuestiones de seguridad. Eso sentó las bases para una política interna que divide a las personas que viven en Estados Unidos en legales e ilegales” (Snyder, 2026), que construye campos de concentración e incluso envía aviones repletos de inmigrantes a Nigeria, San Salvador y otros países. Donald Trump -DT- ha convertido la migración un asunto de seguridad y antiterrorismo pues considera que “la principal amenaza es interna procedente de gente que en realidad está fuera de lugar en ese país. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, trata a las Fuerzas Armadas como un escenario de guerras culturales: hombres contra mujeres, blancos contra negros. La tarea futura de los soldados es la defensa de la patria. Las Fuerzas Armadas han de convertirse en la milicia personal de un gobernante” (ibíd.); una fuerza de choque contra la oposición a DT. Así él empieza a fraguar un sistema policivo que, “en lugar de tratar la migración como un asunto administrativo y civil, lo convirtió en una preocupación de seguridad” e intenta “cumplir su meta de expulsar a 11 millones de personas que en su discurso hacen parte de lo peor de lo peor” (Tarazona, 2026), sin entender que la pureza es estéril; el mestizaje, fecundo. La pureza mata; el mestizaje da vida.

De acuerdo con Antonio Solana y Ángel Saz-Carranza, bajo el empeño del secretario de Defensa Donald Rumsfeld, a finales de 2001, EE UU ya se había retirado del tratado de misiles antibalísticos para poder construir un escudo antimisiles. Rumsfeld recupera una idea de Ronald Reagan y lanza el escudo, cuyo nombre es el Programa de Defensa Terrestre de Alcance Medio. El escudo se basaría en misiles desplegados en Alaska, California y Polonia. Esto último sorprende a una débil Rusia, quien responde abandonando el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START 2). Barack Obama finalmente desestima en 2009 el emplazamiento de misiles en Polonia, prefiriendo el despliegue marítimo.

USA se embarca en dos guerras: la de Afganistán, a finales de 2001; y la de Irak, en 2003, emprendida sin aval de Naciones Unidas, rechazada por gran parte de Occidente, que supuso una ruptura interna en la bella y originaria Europa quien nació de la conjunción entre Sócrates y Jesucristo, entre razón y revelación. Ambas guerras “acabarían en fracaso. Y la presidencia de Bush se despediría con un regalo envenenado: la oferta, tan grandilocuente como inviable, de una futura adhesión de Georgia y Ucrania a la OTAN, formulada en la cumbre atlántica de Bucarest de 2008. Sin calendario ni garantías reales, la promesa bastó para alarmar a Moscú sin proteger a Kiev ni a Tbilisi.” (Solana y Saz-C, 2026)

En Moscú -siguen Solana y Saz-, la primera década del 2000 había empezado con la elección como presidente de Vladímir Putin, quien parecía, al menos inicialmente, el garante de la estabilización y desarrollo rusos. El 11S fue de los primeros en llamar a Bush para expresar su solidaridad: Hoy todos somos neoyorquinos, declaró resaltando belleza e inclusión de esa aldea global. La ilusión de un acercamiento duró poco. En 2003, el Kremlin expropia la petrolera Yukos y encarcela a su dueño, el oligarca Mijaíl Jodorkovski, con ambiciones políticas. En 2006, el exespía Alexander Litvinenko muere envenenado con polonio-210 en Londres. Y en 2007, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Putin pronuncia un discurso incendiario en el que acusa a Occidente de aplicar un doble rasero y rompe, de facto, con la arquitectura de seguridad heredada de la Guerra Fría.

“El unilateralismo americano y la marginación de Rusia como potencia relevante empujan a Putin hacia un nacionalismo revisionista, un autoritarismo cada vez más descarado y, poco a poco, hacia los brazos del gigante chino en ascenso. En agosto de 2008, mientras estalla la crisis financiera global y en medio de los Juegos Olímpicos de Pekín, dirigidos por un entonces ascendente Xi Jinping, Rusia invade Georgia. El precedente de Ucrania, 14 años más tarde, ya estaba escrito… Pero quizá la evolución más fascinante e impactante se daba en Asia. En diciembre de 2001, China ingresa en la Organización Mundial del Comercio con el respaldo decidido de EE UU y de la UE. Siguiendo el paradigma de la interdependencia, Occidente da por hecho que la integración comercial arrastraría una convergencia del modelo económico chino hacia el capitalismo liberal.” (Solana y Saz-C, 2026)

Occidente se equivocó pues tras intensos debates internos, Pekín consolida un modelo muy distinto: un capitalismo de Estado eficaz y dirigido desde el Partido Comunista. “Ese modelo, lejos de diluirse, se convierte con los años en una potente palanca geopolítica frente a la cual el atomismo empresarial occidental -empresas compitiendo entre sí, sin una estrategia de Estado detrás- se muestra incapaz de responder… Esta falta de convergencia de modelo económico se vuelve cada vez más problemática tras el espectacular desarrollo chino. El PIB per capita chino en 2000 era de menos de 3.000 dólares; hoy está casi en 25.000. En 2014, China pasa a ser la mayor economía en poder adquisitivo del mundo y, a pesar de la ralentización actual, creció entre 2020 y 2025 el equivalente a todo el PIB de India.” (Ibíd.)

Obama (2009-2017), ya en su 2º mandato, es de los primeros en reaccionar. “Washington da por perdida la reforma de la OMC y lanza dos acuerdos comerciales de altos estándares que excluyen expresamente a China para proteger su economía” (Solana y Saz-C, 2026); pero que acabarían abandonado y rechazado por el electorado estadounidense. En 2012, Xi Jinping llega al poder en China e inicia una concentración de autoridad y un control digital de la sociedad sin parangón desde Mao: “en 2017 su doctrina política se añade a la Constitución -junto a las ya presentes de Mao Zedong y Deng Xiaoping- y un año después se elimina el límite de los dos mandatos presidenciales.” (Ibíd) En esta última década, China centraliza el poder y desacopla el mundo civil y académico. En 2017 también, China bloquea WhatsApp y Skype. “En el último lustro se ha arrestado a cientos de altos funcionarios y cargos militares, entre los que destacan las desapariciones -sin explicación oficial- en 2023 del ministro de Exteriores y el de Defensa, y la purga, este año, de prácticamente la totalidad de la Comisión Militar Central.” (Ibíd)

El Roto: el humo de las torres. Viñeta del 11 de septiembre de 2026, https://elpais.com/opinion/2026-09-11/el-roto-el-humo-de-las-torres.html

Obvio que los más mortíferos atentados terroristas de la historia animaron a la literatura a producir algunas obras importantes. Una de ellas es un proyecto de historia oral de Univ. de Virginnia en Charlottesville que permite asomarse a través de 80 entrevistas con miembros de aquella Administración de Bush en torno a lo que sucedió en la Casa Blanca y en otros escenarios clave durante esas horas. De acuerdo con Iker Seisdedos, se trata de un archivo de miles de páginas que el historiador presidencial Russell Riley empezó en 2009 y que ha condensado en las 600 páginas del libro Inside the George W. Bush White House , recién publicado por Oxford University Press. El resultado es valioso, apunta el historiador en el prólogo, porque se cifra en siglos, más que en décadas el tiempo que pasará hasta que los Archivos Nacionales procesen la información de esa presidencia. También, porque la Administración de Bush supo blindarse a las filtraciones. Dentro de la Casa Blanca de George W. Bush es un relato que ofrece una ventana al estupor y el desconcierto con los que Bush y los suyos recibieron las terribles noticias; también se detiene en la improvisación con la que los líderes de la primera potencia mundial actuaron el 9/11. Sin duda, este libro sirve para iluminar el día más oscuro de la historia reciente de USA.

El arte también ha evocado las Alminares de sangre con una muestra que elogia la resiliencia de NY y la inteligencia colectiva. Ella reúne obras de Jasper Johns, Jeff Koons, James Turrell y otros artistas para recordar a las víctimas del 11S y destacar la capacidad de la capital del mundo para reconstruirse. La exposición Ground Zero 360-Remembrance reúne obras de los artistas mencionados, “junto a fotografías, objetos y recuerdos relacionados con los ataques para mantener viva la memoria de las 2.977 personas que murieron y de quienes participaron en las labores de rescate.” (Centeno, 2026) Entre otras miradas está la del donostiarra Eduardo Chillida Belzunce, que presenta Siempre adelante, una obra creada entre 2025 y 2026, “quien comparte espacio con otros tres españoles: Antonio López García, Luis Gordillo y David Monrós. López lleva a la exposición su característica atención al paisaje, mientras Gordillo aporta ‘Arqueologías Personales’, mucho más experimental. En otro punto de la sala destaca ‘Brilliant Bedrock’, del irlandés Bennie Reilly, un cuadro que convierte las Torres Gemelas en una especie de gran estructura cristalina, fragmentada y atravesada por luces y transparencias. Además, están ‘Coming Home’ de Jimmy Smith, donde policías y bomberos trasladan un ataúd cubierto por una bandera estadounidense; y ‘Remember’ de la japonesa Yoko Ono, recuperada para esta muestra por su sencillo mensaje de evocación de la memoria contenido en una botella.” (Ibíd)

E incluso las Alminares de sangre inspiraron a los músicos vallenatos, que casi siempre registran los hechos cotidianos y las noticias del mundo a través del sentimiento popular. Varias canciones de la historia del folclor del Caribe colombiano las guardan como crónicas vallenatas globales; menciono tres apoyado en Alfredo García (2026): 1ª Las Torres Gemelas de Yury Rhenals, cantautor y acordeonero cordobés, quien las utilizó como metáfora de una decepción amorosa equiparando el aterrador impacto con la amargura que deja una traición sentimental: «De dolor y de tristeza el mundo se estremeció cuando el avión se estrelló sobre las Torres Gemelas, y asimismo quedé yo encerrado en el terror», dice. 2ª Osama Bin Laden de Lucho Covo y Horacio Mora es una canción jocosa del vallenato sabanero que mezcla la narrativa costumbrista con frases en inglés, ella retrata el ambiente geopolítico de la época con un marcado tono de sátira popular hablándole directamente al líder musulmán sobre la inminente reacción de las autoridades estadounidenses tras lo ocurrido en NY: «Tú que tumbaste las Torres Gemelas, el día que te jallen los gringos te vaj a mamá tu garnotá», reza uno de sus coros. Y 3ª A que te conquisto de Javier Díaz Daza, interpretada por Beto Zabaleta y Goyo Oviedo, es una creación romántica que narra el empeño de un hombre por enamorar a una mujer difícil y esquiva; ella se inmortalizó con “la inclusión del evento histórico como un desafío de amor… En el verso principal del tema, el compositor resumió el reto sentimental con una frase icónica que pasó a la historia del folclor: ‘Si se cayeron las Torres Gemelas, a que no caigas tú.’” (Ibíd)

Las lecciones olvidadas o no asimiladas del 9/11 -el día que cambió la historia mundial- son un tema pertinente en este cuarto de siglo. Pienso que Washington pagó duro su desconocimiento de lo que representaban Al Qaeda o Bin Laden y ese camino que tomó aquella “Administración de Bush excedió los contornos de sus dos mandatos. Fue su sucesor, Obama, el que logró asesinar a Bin Laden, y Biden, el presidente que puso fin en 2021 a 20 años de guerra en Afganistán con una caótica salida de las tropas, seis años y ocho meses después de que Obama mintiera al declarar a finales de 2014: ‘Nuestra misión de combate en Afganistán está terminando, y la guerra más larga de la historia estadounidense se acerca a un final responsable.’” (Seisdedos, 2026) Además, fue un error de aquel “Bush haberles declarado la guerra a Irak y a Saddam Hussein por el cuento de las armas de destrucción masiva que nunca existieron. Una falla de inteligencia que aún atormenta al FBI, a la CIA y a los presuntos expertos del Pentágono. En tal decisión pesaron mucho los lobbies de la industria militar y, sobre todo, influyentes asesores cercanos a los intereses petroleros, como el vicepresidente Dick Cheney.” (Santos, 2026) Se sabe que en el fondo y también en la superficie de estos procesos está siempre el oro negro o el estiércol del diablo.

Veinticinco años después del 9/11, la herencia más profunda de los atentados está en que algunos regímenes siguen decidiendo quién puede matar a quién y con qué palabras justificarlo y que, además, convirtieron la lucha contra el terrorismo en una prioridad permanente y que hoy vuelve a poner a prueba sus propios límites. No hay duda de que el mundo es violento; sin embargo, a los imperios les cuesta lidiar con esa violencia que muchas veces ellos mismos propician. Sea como sea, el terrorismo es el intento de sembrar el terror indiscriminado en una población. “Ya sea un Estado que rapta, que tortura, que asesina; ya un Estado que bombardea poblaciones civiles; ya un grupo que produce ataques sin objetivo claro, al azar de bombas o cuchillos.” (Caparrós, 2023)

Quiero decir con Martín Caparrós que un Estado que bombardea un cuartel o un grupo que mata a un general enemigo no es terrorista; es otra cosa —no necesariamente buena pero otra. El terrorismo consiste en esa tentativa de sembrar el terror más confuso, de convencer a los habitantes de un lugar de que cualquiera podría sufrir esa violencia —y que entonces les conviene ceder a las imposiciones de los que la producen. Todos los que intentan algún cambio por medio de algún arma son llamados terroristas. Y no es lo mismo hacer saltar por los aires y matar a unos 3000 en USA o 193 pasajeros en Atocha o hacer saltar por los aires y matar a 21 clientes en un Corte Inglés que hacer saltar por los aires y matar a un almirante que debía reem­plazar a Francisco Franco. La concepción es muy distinta, las consecuencias por supuesto lo son. Sí, es más fácil decir que son todos terroristas. Y ser terrorista es quedar fuera de normas y de leyes, volverse carne de cañón legalizada y tolerada. Nuestros medios no le hacen ningún asco a esa palabra que los convierte en animales. Pero qué nos importa: son terroristas. No hay nada más cómodo que etiquetar y descalificar. Eso acaba con cualquier discusión, cualquier matiz, todo intento de entender lo que vivimos.

En evidente pues que el mundo pudo haber sido distinto. Pero un cuarto de siglo después del 9/11, “vivimos en un mundo geopolítico en el que la seguridad y el poder se han convertido en objetivos casi absolutos de los Estados. Estados Unidos giró hacia dentro y hacia la fuerza; Rusia, marginada y débil, se hizo revisionista y beligerante; China convirtió su modelo económico en un instrumento de poder frente al que Occidente aún no sabe bien cómo competir. Para la Unión Europea, el camino que se dibuja de estos 25 años parece claro: no puede seguir dependiendo de la protección de Estados Unidos, debe dotarse de una fuerza militar propia y creíble frente a Rusia, y necesita instrumentos para proteger su economía frente al dirigismo chino.” (Solana y Saz-C, 2026)

Es claro que este es un momento en el que los europeos están llamados a actuar como un actor geopolítico o sucumbir ante el asedio de la extrema derecha y el desorden global de los Trump, Putin y Xi; discursos como el que en sept 16 pasado pronunció Ursula von der Leyen permiten precisar dónde están y adónde quieren ir los Veintisiete. La oferta a Canadá para convertirse en un miembro asociado de la UE es una iniciativa que abre un horizonte reforzador de la soberanía de este continente que le permitirá deshacerse progresivamente de la tutela de USA, junto a otras potencias medianas con las que comparte valores e intereses. “La presencia como invitado en el hemiciclo de Estrasburgo del primer ministro canadiense, Mark Carney… sirve además de ejemplo para los líderes anfitriones ante el mundo que viene. Porque hay lecciones que aprender de Carney y de Canadá… Porque, pese a todas las dudas y los discursos sobre el declive europeo, la UE todavía es un modelo y un polo de atracción.” (EP, 2026) Porque, como dijo también Von der Leyen, en la fría fragilidad del mundo de hoy, solo Europa puede proporcionar una soberanía verdadera a los europeos. Agregaría que a Latinoamérica le sucede otro tanto con ella misma con Brasil y México a la cabeza.

Pero no solo hay lecciones de Von der Leyen y Carney, también las hay de León XIV quien eligió el pasado 28 de septiembre la ciudad francesa de Metz “para hacer un inequívoco llamamiento en favor del derecho internacional, el multilateralismo, la democracia, el diálogo y la acogida como pilares del proyecto común. Robert Prevost pronunció el discurso de mayor calado de su visita a Francia en un lugar de alto simbolismo europeísta, ligado a Robert Schuman, uno de los padres de la Europa moderna, y en una región donde los europeos se mataron durante siglos entre ellos y después de 1945 fundaron lo que más tarde sería la UE.” (EP, 2026B)

León XIV refutó -sigue EP de España- en Metz la visión extremista que busca destruir el proceso de integración, promueve los mensajes contra el inmigrante y revive el nacionalismo exacerbado, y lo hace apropiándose de los más altos valores y enarbolándolos en defensa de una Europa en supuesto peligro de extinción. Que estas ideologías representan una perversión del verdadero cristianismo lo demostró Prevost al evocar a Schuman, un hombre cuya sólida formación precisamente le educó “en el valor de la igualdad sin distinción de raza o clase social” y cuyo ejemplo debe servir para “comprometerse en un diálogo paciente, mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz”. Es la tradición del real humanismo cristiano que, junto a otras corrientes como la socialdemocracia, reconstruyó el continente después de 1945, y que hoy, cuando vuelven a soplar los vientos del odio, tiene todo el sentido reivindicar, como hizo el Papa en Metz. El tono y la argumentación del Pontífice contrasta con el discurso que se impone en los foros internacionales, donde las amenazas y el desprecio se usan sin contención alguna. Que sea un agustino de Chicago quien tenga que ir a Metz a recordarlo da una idea de la crisis de confianza que atraviesa Europa, pero también del alcance universal, y pese a todo aún vigente, del camino que iniciaron Schuman y otros hace 80 años sobre las ruinas de la II Guerra Mundial.

Después del 11S, ¡oh Gemelas!, también está claro que algunos imperios y la violencia como partera de la historia siguen pariendo escorias que comandan aviones para asesinar a gente inocente e incluso para bombardear escuelas y matar niños inocentes, y todo por poder y venganza se asesina gente tanto en la capital del mundo como en Gaza, Ucrania e Irán, instalando terrorismo, genocidio e islamofobia en el vocabulario cotidiano con sus “consecuencias devastadoras que se han prolongado con una crueldad abyecta”. No más el pasado 30 de sept en un vuelo que salió de Dubái para Israel con 180 pasajeros israelíes, un piloto apuñaló a otro y comenzó a sabotear los sistemas técnicos del avión con la intención de que se estrellara, pero afortunadamente se evitó otro 11S.

Osama bin Laden, por Sciammarella. Viñeta del 11 de septiembre de 2026, https://elpais.com/opinion/2026-09-11/osama-bin-laden-por-sciammarella

En verdad, nada justifica crueldad y afrenta a la humanidad. Desde cualquier lugar del orbe, quienes vivimos aquel 9/11 entendimos casi de inmediato algo que, con el paso de los años, se haría aún más evidente: que la historia mundial se había partido en dos mitades en las que la 1ª es encabezada hoy por USA con un DT que profesa admiración a hombres con poder absoluto como Putin y Jinping, quien habla suave y lleva un palo grande; y la 2ª, menos poderosa, es liderada por Europa, México y Brasil, aunque este gigante suramericano acude este 4 de oct a las urnas para decidir quién ocupará el Palacio de Planalto durante los próximos cuatro años y seguir avanzando como potencia democrática y regional o si se arriesga volver a caer en la senda de la involución. Palestina -país árabe e islámico y miembro de la Liga Árabe a través de la OLP- e Irán -país persa e islámico, no árabe- están en el centro de dichas mitades ameritando otro ensayo que después abordaremos.

Así que el reto es resistir y rebelarse, reunirse, sonreír, beber vino, hablar de ideas y cantar a gritos para seguir pensando por sí mismos fúlgidos de futuro: la salvación del mundo “no reside en ningún otro lugar que no sea en el corazón humano, en la capacidad de reflexionar y en la responsabilidad siempre presente y activa”, tal lo dijo Václav Havel. Es menester una especie de renacimiento existencial de Europa y América Latina y espero con Havel que para su realización no haga falta un cataclismo. Un día, Monika Zgustova (2026) le preguntó a él qué lugar tenía la esperanza en su pensamiento. “La esperanza” contestó, “no es la convicción de que algo salga bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente del resultado.”

En definitiva, este dramaturgo y político checo esperanzador puede guiarnos en estos tiempos revueltos. Eso es lo que debemos hacer hoy todos, en este terrible aniversario. No debemos dejarnos provocar; no debemos entrar en el mundo mental de algunos imperios y los violentos; pensar por nosotros mismos. Sólo así podremos esperar que el próximo cuarto de siglo sea diferente y mejor que el anterior. El hecho de que 25 años después la capital del mundo haya elegido como alcalde demócrata al musulmán socialista, Zohran Mamdani, demuestra de cómo cambian con el tiempo las pasiones y las convicciones: ojalá que sigamos por esta senda y que entendamos de una vez y para siempre que lo fundamental es aprender de las desgracias para ser otros sin dejar de ser nosotros; ¡ah! y que los dirigentes del mundo y los violentos comprendan que las guerras y el terrorismo no solucionan nada, sólo enriquecen a los mercaderes de las armas o a los buitres de la muerte.

INDISPENSABLES MURMULLOS REFERENCIALES

CAPARRÓS, Martín (2023, nov 3). La palabra terrorismo. El país de España, Madrid, https://elpais.com/eps/2023-11-04/la-palabra-terrorismo.html

CENTENO, Jesús (2026, sept 10). El arte evoca la memoria del 11S con una muestra que elogia la resiliencia de Nueva York. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/11s-el-arte-recuerda-los-atentados-del-11-de-septiembre-y-la-resiliencia-de-nueva-york/.

ELESPECTADOR.COM (2026, sept 24). Contra la criminalidad se lucha dentro de las leyes. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/editorial/contra-la-criminalidad-se-lucha-dentro-de-las-leyes/

ELPAIS.COM (2026, sept 17). Voto de confianza para la UE. El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-09-17/voto-de-confianza-para-la-ue.html

___________ (2026B, sept 29). Un papa europeísta. El país de España, Madrid, ttps://elpais.com/opinion/2026-09-29/un-papa-europeista.html

GARCÍA, Alfredo José (2026, sept 11). El 11 de septiembre también llegó al vallenato: tres canciones que recuerdan la caída de las Torres Gemelas. El Pilón, Valledupar, https://elpilon.com.co/vallenato/el-11-de-septiembre-tambien-llego-al-vallenato-tres-canciones-que-recuerdan-la-caida-de-las-torres-gemelas

SANTOS CALDERÓN, Enrique (2026, sept 13). «EL DÍA QUE CAMBIÓ EL MUNDO». Los Danieles y Cambio Colombia, Bogotá, https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/9/el-dia-que-cambio-el-mundo

SEISDEDOS, Iker (2026, sept 11). Dentro de la Casa Blanca en el 11-S: historia oral del “día más oscuro” de la historia reciente de Estados Unidos. El país de España, Madrid, https://elpais.com/internacional/2026-09-11/dentro-de-la-casa-blanca-en-el-11-s-una-historia-oral-del-dia-mas-oscuro-de-estados-unidos.html

SOLANA, Javier y SAZ-CARRANZA, ÁNGEL (2026, SEPT 11). Los caminos rotos del 11-S. El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-09-11/los-caminos-rotos-del-11-s.html

SNYDER, Timothy (2026, sept 11) ¿Han ganado los terroristas tras el 11-S? El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-09-11/han-ganado-los-terroristas-tras-el-11-s.html

TARAZONA RAMÍREZ, Tomás (2026, sept 11). 11-S: el día que volcó la migración a un asunto de seguridad y antiterrorismo. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/responsabilidad-social/lado-a-lado/11-s-el-dia-que-transformo-la-migracion-a-un-asunto-de-seguridad/

ZGUSTOVA, Monika (2026, sept 17). Václav Havel, el hombre que ayudó a derribar el Muro de Berlín. El país de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-09-17/vaclav-havel-el-hombre-que-ayudo-a-derribar-el-muro-de-berlin.html

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