CUATRO AÑOS A BORDO DE COLOMBIA

Amables lectores multicreyentes y sentipensantes, después de España coronarse campeona merecida del Mundial de Fútbol explotado e irrespetado al máximo por el presidente procesado estadounidense y el codicioso e irresponsable director de la FIFA, y después de las tensiones y diversiones del tragicómico empalme incompleto para la posesión presidencial del ultra Abelardo de la Espriella (ADLE) y la terminación del mandato de Gustavo Francisco Petro Urrego –GFPU– el próximo 7 de agosto, he aquí un arqueo (apoyado en la política, la historia y la literatura) de su cuatrienio en medio de una Colombia partida por la mitad y un capitalismo mundial degradado en genocidios y guerras.
En esta aldea jurásica, la irrupción de un gobierno de izquierda tenía que caer muy mal, es comprensible. “Un guerrillero en la Casa de Nariño es algo tan insólito como ver a Esperanza Gómez en el púlpito. Para completar, pusieron una negra en la vicepresidencia, un negro en Washington y una muchacha plebeya en la Cancillería, ¡donde siempre hubo personas mayores y muy distinguidas, alguien del linaje de los Santos-Holguín-Pombo-Urrutia & Brigard! Te pasaste, Gustavo Francisco.” (Londoño, 2026)
Si exceptuamos el color de la piel y los apellidos, sigue Julio César Londoño, la Administración del Cambio fue moderado en las formas y en los contenidos. Recordemos el discurso de posesión del presidente y su primer gabinete, que fue plural hasta diciembre de 2022, cuando Cecilia López, Alejandro Gaviria y José Antonio Ocampo le pegaron tres puñaladas traperas al presidente en las escalinatas del Capitolio, igual lo hizo después el excanciller Álvaro Leyva. Las reformas de GP fueron audaces, plantearon cambios estructurales para resolver problemas estructurales, pero respetaron siempre los postulados del modelo economía social del sistema capitalista. Él utilizó un lenguaje rudo solo desde mediados del 2023. Lo hizo para ponerse a tono con la rudeza del establecimiento, y porque entendió que un lenguaje tibio podía confundir al pueblo. Cuando necesitó decir que los empresarios eran mezquinos, dijo los empresarios son mezquinos.
La reacción del establecimiento o el conjunto de élites y grupos de poder que dominan las instituciones del Estado, la economía y los medios de comunicación, fue más ruin y monolítica de lo esperado. La extrema derecha repitió -y repite- la cantinela de que seremos como Venezuela, incluso hoy, cuando Venezuela es el singularísimo Estado 51 de USA. Aquí no hay sorpresa alguna. ¿Qué podíamos esperar de Los Trizas, esa facción que, en medio de risas, le dijo No a la paz? “El centro y la derecha se concentraron en denunciar los errores del gobierno, que fueron muchos, es innegable, y en torpedear cualquier posibilidad de acierto.” (Ibíd)
Según William Ospina en No llegó el cambio y hacia atrás asustan, el principal defecto de la administración petromarquiana fue no haber obrado las transformaciones que prometió, enredarse y persistir en los vicios de la politiquería, y haberse dejado atrapar en los pantanos de la corrupción de algunos funcionarios. El presidente Petro no estuvo de acuerdo con la prohibición de la drogas, pero un día la denunció y otro día fingió acogerse a su lógica de guerra contra el narcotráfico, decomisos y cooperación; su Paz Total no tuvo alternativas contra la violencia, y por eso un momento negoció y otro momento bombardeó, reprimió abrió los brazos; no diseñó un proyecto grande de transformaciones que tuviera en cuenta a todas las fuerzas vivas y los poderes que hay en el territorio, por eso improvisó con el gobierno y con el gasto, derrochó por un lado y creó escasez por el otro, trató de demostrar que no es un peligro para el statu quo y acató las exigencias de la banca internacional mientras rumiaba amarguras contra ella. Y en un país donde todo el mundo padece, él terminó “exhibiéndose como la principal víctima del sistema, más comprometido con su propia imagen que con la suerte nacional, y respondiendo más a su vanidoso sueño de liderazgo mundial que a su deber de mejorar la vida de los colombianos.” (Ibíd) Mas Ospina también dijo –y yo lo suscribo totalmente– que no creía que GP fuera el causante de los males que hoy padece el país.
Por los errores mentados y otros que enseguida analizaré, pero sobre todo por su política de izquierda, desde todos los puntos del espectro (el centro, la derecha, la para-derecha e incluso viejos aliados de centro-izquierda), la férrea oposición despiadada y el establecimiento se dispararon día y noche contra el Gobierno petromarquiano y contra todas sus iniciativas. “Se alegó que atender los desastres naturales no era muy urgente, que las leyes de financiamiento solo financiaban la corrupción y que los subsidios a los viejos y a los estudiantes eran maniobras políticas del presidente, dijeron los políticos de la oposición, como si un presidente o cualquier político pudiera hacer algo que no fuera político.” (Londoño, 2026)
Así, los congresistas que llegaron al Capitolio Nacional este 20 de julio reciben un país que viene con casi tres años de estancamiento legislativo. Cuando se desarmó la coalición de gobierno con la que comenzó el dúo Petro-Márquez, «el enfrentamiento fue constante. No olvidamos las acusaciones que la Casa de Nariño hizo en contra de los legisladores y también la amenaza de utilizar una Consulta Popular para saltarse al Congreso. Sin embargo, también está fresca en la memoria la falta de responsabilidad de los congresistas al discutir reformas difíciles como la de la salud o la laboral, y en particular al negarse tercamente a tramitar una ley de financiamiento que le lanzara un salvavidas a las finanzas públicas. Especialmente en la segunda mitad del mandato del presidente saliente, hubo más posturas electorales que un compromiso con la construcción de consensos en torno a las preguntas desafiantes que tienen los colombianos.” (EE, 2026C)
A la oposición, al establecimiento y al Congreso tampoco les gustó del binomio de izquierda el pago para los médicos residentes ni para los aprendices del Sena ni para ese estamento que dicen amar, las Fuerzas Armadas. “Sobre la reforma a la salud, repiten de manera incansable que este gobierno arruinó el Sistema Nacional de Salud, el mejor del mundo…; y repiten la caricatura del chu-chu-chu, como si esta onomatopeya fuera la prueba reina de la perversidad del presidente, y fingen ignorar que el chu-chu-chu de las EPS es una tragedia crónica, denunciada ya por todos los presidentes de los últimos 32 años –con la obvia excepción de Uribe, padre del engendro–…” (Londoño, 2026) Claro, uno entiende la furia de ellos contra un presidente “que entrega cientos de miles de hectáreas a los campesinos, que termina su periodo con cero falsos positivos, que insiste en el insólito sermón de que debemos cuidar el agua y el aire, que critica el imposible aritmético del crecimiento infinito en un planeta finito y que, para rematar, le tiende la mano al submundo del negro, el indio, el campesino y el pobre. Lo volviste a hacer, Gustavo Francisco.” (Ibíd)
Obvio, no se puede desconocer la corrupción, la pelotera, el personalismo y el caudillismo presidencial ni la deficiencia en el ministerio de la Igualdad ni la intriga vicepresidencial. Evidentemente las personas se cansaron de la corrupción explicada con extraña hostilidad petromarquiana, de las sospechosas peleas internas, del personalismo y caudillismo que intentó imponer sobre todo GFPU. “Cuando los representantes de unas ideas se creen los únicos capaces de aterrizarlas, la gente deja de ver una propuesta de cambio y más bien lee el autoritarismo que se torna evidente.” (EE, 2025) En democracia se suele castigar a quienes desaprovechan la opción de gobernar para todos y no sólo para un sector particular. Ahí puede estar uno de los motivos de la derrota por el menos del 1 % de su pupilo Iván Cepeda Castro –ICC–, que como jefe de la oposición se declara en resistencia civil pacífica al próximo Gobierno de ADLE quien tiene ademanes sólidos de aprendiz de sátrapa.

Los más serios analistas de la política nacional coinciden: GFPU es el peor gobernante de la historia. Tienen razón. Nada se le compara: ni los gobiernos republicanos del siglo XIX, independistas y españolizantes a la vez (¿!), que perpetuaron el colonialismo –virreyes, encomenderos, hacendados…–, inventaron 32 guerras internas e inauguraron el siglo XX con una guerra internacional; ni los gobiernos liberales y conservadores de mediados del siglo pasado, creadores de La Violencia que tiñó de rojo y para siempre los campos de Colombia; ni el miti-miti subsiguiente, el Frente Nacional, el compadrazgo de liberales y conservadores que incubó al monstruo de la guerrilla; ni los gobiernos posteriores, nodrizas del narcotráfico, nuestra revolución industrial; ni el revolcón futurista de César Gaviria, que apagó las ciudades, arruinó a los agricultores y ferió los servicios públicos; ni los gobiernos de los años 80 en adelante, que incubaron otra gesta exitosa, la revolución paraca, cuyos comandantes fueron ovacionados en el Capitolio. Su mérito fue golpear a la guerrilla. Las consecuencias fueron el descrédito del Ejército y una monstruosa contra-reforma agraria que despojó a pequeños y medianos campesinos de diez millones de hectáreas, ¡casi cinco Valles del Cauca!” (Londoño, 2025)
La mencionada oposición férrea y despiadada dijo nada sobre los aspectos positivos y resultados concretos de la Cumbre de la Comu-nidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea, realizada en Santa Marta en noviembre de 2025, los cuales en resumen serían: “Colombia recibió 500 millones de dólares, dentro de los cuales se destaca la aprobación de 300 millones para modernizar aeropuertos por parte del Banco de Desarrollo de América Latina, CAF, que también anunció un plan de financiamiento por 40.000 millones de dólares que busca acelerar la transición verde en la región. La presidenta del Banco Europeo de Inversiones ratificó además un proyecto para Colombia por 200 millones de dólares destinado a energía solar. Son muy buenas noticias… Más allá del resultado final, reunir a 60 países ya es un logro. Las delegaciones asistentes aprobaron, salvo Venezuela y Nicaragua que no firmaron, un texto consensuado luego de un largo proceso de negociación. Se considera que obtener un resultado de 52 párrafos, con tantos temas de interés sobre la mesa, es destacable, pues demuestra que hay dos regiones con visiones similares del mundo que respaldan el multilateralismo. (EE, 2025) Lo anterior en un momento en que algunas potencias privilegian el unilateralismo y el uso de la fuerza. António Costa, presidente del Consejo Europeo, valoró el hecho de que, a pesar de tener aquí países con orientaciones ideológicas muy distintas, logramos tener una posición conjunta sobre las cuestiones más críticas del momento.
Acerca de visitas, lamento que GFPU haya batido el récord de viajes presidenciales en la historia de Colombia. Periódicos como El Tiempo y El Colombiano se dedicaron a contabilizar los recorridos del mandatario por el mapamundi y coinciden en que han sido casi 100 visitas a lo largo de 40 giras. En total, Colombia estuvo manejada por funcionarios no elegidos para el cargo durante casi un año. En ninguna de esas ocasiones se sentó en la primera silla del país la vicepresidenta Francia Márquez Mina -FMM-, “pese a que la Constitución Nacional -artículo 202 y siguientes- señala que el vicepresidente reemplazará al presidente en sus faltas temporales o absolutas.” (Samper, 2025) Hasta ese punto llegó la ruptura entre las dos cabezas de estos cuatro años.
No obstante, a los pocos días de la terminación de su periodo ella expresó en X: “Este Gobierno abrió las puertas a la dignidad del pueblo y nuestro mayor deseo es que esas puertas nunca vuelvan a cerrarse… Hace cuatro años era imposible que una mujer como yo pudiera abrir las puertas de esta institución. La Vicepresidencia de la República de Colombia. Llegamos aquí y le abrimos las puertas a la dignidad, creamos una arquitectura institucional para la garantía de los derechos de las mujeres en su diversidad.”
Volviendo a la oposición, hay que decir que el único argumento económico que plantea acerca del déficit fiscal de 25 billones del presupuesto del 2026 -dato de Fedesarrollo- es serio, pero “no resiste un análisis detallado: recordemos que este gobierno pagó 34 de los 36 billones del pasivo del Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles; que soportó la contra-reforma tributaria de la Corte Constitucional, que tumbó los impuestos a las utilidades de las grandes compañías mineras, maniobra que le costará al erario seis billones de pesos en 2026, y que el Senado le negó al gobierno la Ley de Financiamiento, jugadita que tuvo un costo de 12 billones de pesos. Si después de encajar golpes por 52 billones tiene un déficit de solo 25 billones, este gobierno merece el Nobel de economía.” (Londoño, 2025) Suponíamos con Londoño que los cacaos eran ajenos a los partidismos y devotos solo de sus intereses. Suponíamos que les dirían a sus emplea-dos, «dejen la payasada, hagan una oposición constructiva, critiquen los errores del gobierno y apoyen sus aciertos». Nos equivocamos. Ojalá algún día nos expliquen por qué se pusieron en contra de los intereses de la nación y se dedicaron a hacerles mandados a sus peones, los políticos.
El examen del Administración saliente de GFPU y FMM abarca también lo relacionado con la presencia de menores de edad muertos en el conflicto armado alrededor del cual el presidente escribió en X, a propósito de un enfrentamiento con el Ejército: “pensábamos que en las columnas de Mordisco solo tenían combatientes y no sabíamos de la presencia de menores”. Eso es un cambio importante a la actitud, por ejemplo, del entonces ministro de Defensa Diego Molano, quien durante el periodo de Iván Duque defendió la muerte de menores en medio de ataques del Ejército por tratarse de máquinas de guerra. Hace más de cuatro años, El Espectador escribió que “el maniqueísmo de Molano oculta, por ejemplo, los factores socioeconómicos que permiten el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes”.
Es fundamental que los representantes del Estado colombiano no continúen con la estigmatización y reconozcan que cada vez que un menor muere en medio del fuego cruzado el país entero está perdiendo; dudo mucho que el Gobierno entrante de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo reconozca eso y desmienta lo de Iván Duque pues ese dúo concibe “la política como un ejercicio de odios irreconciliables, que es lo que debe superarse”; por eso, seguramente, ellos no desmentirán a Duque. Rogando hipócritamente por nosotros -Ora pro nobis-, lo que sí harán esa dupla extrema y los representantes del establecimiento como Alberto Casas Santamaría, es enfatizar que aquello muy petromarquiano de Cumplimos con dignidad resultó igual a la puntualidad, una de las características más constantes y criticadas de este cuatrienio. También repiten y repetirán hasta la saciedad fastidiosa que el mejor Gobierno que ha tenido Colombia resultó chimbo.
Obvio que en este análisis también entra la investigación a Hidroituango por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) que pone de presente una tensión que, bien llevada, puede ser útil para Colombia. Por un lado, tenemos una ANLA que, encabezada por su ministra de Ambiente, mostró “mucha más disposición sancionatoria que en gobiernos anteriores y un claro compromiso por hacer valer la presencia de una autoridad ambiental firme de vigilancia.” (EE, 2026A) En este sentido, el ministerio ha sacado pecho porque “en el último año la ANLA ha impuesto 124 sanciones, lo que representa nueve veces más que el promedio del gobierno anterior. Adicionalmente, la Autoridad impuso multas por COP 82.467 millones, la cifra más alta en su historia y un aumento del 230 % frente al recaudo promedio en el gobierno anterior”. Eso amerita consideración. Aunque los críticos pueden leer en estas cifras un ejercicio regulatorio exacerbado, la realidad es que Colombia sí tiene una larga historia de autoridades ambientales sin dientes y sin capacidades de vigilar los proyectos del país… La apuesta del gobierno de Gustavo Petro para fortalecer tanto al Ministerio de Ambiente como a la ANLA reconoce que hay problemas serios de sostenibilidad que simplemente no se pueden solucionar sin vigilancia del Estado.” (Ibíd)

El mundo al vuelo por Osuna, 10 de noviembre de 2025 https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/osuna/el-mundo-al-vuelo/
Ahora bien, si la Apertura Económica, La Catedral y el Apagón de César Gaviria fueron un revolcón, “el Gobierno del Cambio es un tsunami: puso el foco en la gente, el agua y la naturaleza; puso indígenas y negros en cargos muy altos; logró que el establecimiento pegara gritos al cielo contra la reforma laboral y el salario vital… y que luego los aprobara; logró que uno de los grandes diarios de América, El Tiempo, descendiera al nivel de Semana; redujo las cifras del hambre y de la mortalidad infantil, bajó a cero… las lesiones oculares de los manifestantes; metió billones de pesos en los bolsillos de los agricultores, los banqueros, los empresarios y el sector del turismo, y obtuvo buenas calificaciones del Vaticano del capital, la OCDE… Puso sobre el tapete las grandes reformas que el país necesita y que todos, incluida la oposición, reconocen que responden a problemas estructurales.” (Londoño, 2026)
La Administración del binomio Petro-Márquez también puso sobre el tapete el turismo que se convirtió en una vitrina para la economía nacional. “Gobierno y gremios impulsaron una narrativa de promoción internacional que entrelazó conectividad aérea, inversión territorial y una apuesta clara por el turismo sostenible, comunitario e incluyente. El resultado, un sector más visible, con cifras que lo posicionaron como motor de la economía, pese a sus grandes retos estructurales… La campaña Colombia, el país de la belleza, fue el emblema de ese giro. Más que un eslogan, funcionó como marca-país orientada a vender biodiversidad, cultura y diversidad regional. El impacto fue tangible: Colombia logró proyectar una imagen más amable y sofisticada en los mercados emisores, menos atada al cliché de inseguridad y más cercana a la idea de un destino auténtico y competitivo.” (Silva, 2026) A pesar de los avances de este sector, la oposición guarda silencio.
Silencio que se rompe alrededor de la Paz total, en la que los opositores tienen razón: no se logró, “pero también es cierto que el fracaso de este programa no los enfureció tanto como el éxito de los Acuerdos de Paz de La Habana… ¿Por qué será que la oposición critica el fracaso de la Paz Total, una empresa noble, y nunca critica el total fracaso de todas las guerras?” (Londoño, 2026) Invito con Armando Novoa García, Jefe Delegación de Paz del Gobierno, considerar estos aspectos al momento del balance: En la mesa de negociaciones con la Coordinadora Nacional–Ejército Bolivariano se tuvo avances significativos: destrucción de cerca de 15 toneladas de explosivos –en Irlanda durante más de diez años de negociación solo se destruyó una tonelada–; la tasa de homicidios en Nariño y Putumayo disminuyó en un 50 %; se erradicaron cerca de 7.000 hectáreas en forma voluntaria, según estudio de UNODC; e ingresaron 99 integrantes de Comandos de Frontera a una Zona de Ubicación Temporal, sin armas para transitar a la ciudadanía.
Un reciente estudio de Amazon Underworld señala: “Con las negociaciones de paz con los CDF en una etapa avanzada, una ruptura conllevaría un alto costo: escalada de violencia, disputas territoriales entre actores armados y una reconfiguración y desplazamiento de las economías ilícitas…un enfoque más inteligente significaría una continuación …condicional del proceso, con los ajustes necesarios y presión sobre el actor armado”. Aunque Jorgé Iván Cuervo, exministro de Justicia, sobre ella dijo: “Yo sí considero que fue muy problemático que, si bien había la Ley de Paz Total, la falta de un marco jurídico afectó las negociaciones. Yo creo que no fue correcto darles estatus de negociación política a los grupos disidentes de las FARC. Definitivamente, “No hubo paz total. Tampoco hubo paz. Y cualquier intento de negociación a futuro empieza con el lastre de estos cuatro años de gobierno. Por eso es fundamental un análisis desapasionado y sincero sobre lo que falló y lo que podemos aprender.” (EE, 2026B) Es decir que esto hay que evaluarlo y valorarlo con mucha seriedad; seguir como si nada, hará cometer los mismos o peores errores.
Paz debilitada por lo sucedido con el ELN: al iniciar su mandato, GFPU, preso de un optimismo oloroso a ingenuidad, dijo que pactar la paz con la guerrilla tomaría poco tiempo, si acaso algunos meses. Por todo los pocos avances y muchos retrocesos, casi en la recta final de su periodo, el tono cambió: “Ustedes nunca pudieron comprender la importancia del primer gobierno progresista de Colombia y se burlaron de las conversaciones de paz”. Tiene toda la razón. La guerrilla desperdicio esta oportunidad histórica única y “desaprovechó la generosidad de un gobierno que quería firmar un acuerdo final y que le presentó al país, con entusiasmo, los avances de diálogos que terminaron congelándose.” (Ibíd)
El mensaje del presidente Petro es el diagnóstico de un líder político de izquierda que ve cómo las guerrillas están entregadas al negocio del círculo diabólico del narcotráfico. Para cualquier persona que desee entender cómo ha evolucionado la guerra en nuestro país, esa publicación, más allá de sus golpes a la oposición política, es lectura ineludible. “Ustedes en medio del ojo del huracán geopolítico del poder del capital en el mundo decidieron fue controlar los cultivos de hoja de coca del Catatumbo, matando cerca de 200 campesinos civiles a los que llaman ahora paramilitares”, escribió el mandatario. “Vivir del narcotráfico solo lleva a pensar como narcotraficantes y por tanto a considerar la vida como algo desechable y al pueblo como un simple instrumento de codicia”, agregó, y concluyó con un mensaje de frustración: “mientras el capitalismo mundial se degrada en genocidios, guerras y misiles, agotando su tiempo de manera definitiva, ustedes hacen lo mismo y lo imitan. Son un espejo del capitalismo degradado.”
Es evidente que GFPU encarnó con melancolía rebelde Cuatro años a bordo de mí mismo, la novela de Eduardo Zalamea que se le adelantó un siglo en hablar de choque político-cultural, miedo interior o terquedad, cerrado en sí mismo parece que solo escuchó a su alter ego; pero sobre todo el cansancio del protagonista al darse cuenta que el manejo del poder estaba tremendamente condicionado por la férrea oposición despiadada y por la ruin y monolítica oposición del establecimiento: un don para aquellos a quienes se concede la gracia de conocerse a sí mismos, que es lo máximo a lo que se puede aspirar en un Palacio codiciado, pero “bien triste, bien frío”; aunque dador de plena felicidad momentánea y leves caprichos en los que un eje secreto vital gira en una dirección precisa pero caótica. En síntesis, he aquí el autorretrato del poder, que prefiere el original a la copia y que se guía por la representación original antes que por la impostura. El monólogo autoelogioso que nuestro personaje mantiene acerca de sí mismo y acerca de la Colombia que nos deja.
Estoy seguro que el filantrópico presidente saliente empezará a elaborar teorías y a preguntarse qué puede haber más allá de sus cuatro años y cuál es el principio y el fin de la asegurada jefatura de su Partido. Sea como fuere, con la terminación del cuatrienio petromarquiano se demostró una vez más “que un periodo presidencial de cuatro años no alcanza para consolidar un programa de gobierno ni de reformas serias. Comparto la reiterada petición de la senadora Clara López Obregón de extender el periodo a seis años, o de permitir la reelección inmediata por una sola vez. Sería motivo de interminables debates jurídicos en esta democracia asfixiada por incisos” (Santos, 2026), estadísticas, leguleyismos y supersticiones. Pero algo hay que hacer.

León y ‘Jaguar’ POR Osuna, 05 de julio de 2026 https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/osuna/leon-y-jaguar/
No puedo finalizar este arqueo sin referirme a Twitter o X, instrumento preferido del presidente para disertar sobre lo divino y lo humano sin revisar: Sus trinos son muy agresivos, dicen. “Home, el trino es agresivo por definición. Trinar con mesura, decir por ejemplo que algunas periodistas son en realidad muñecas de una mafia un tris infame no es un trino, es un huevo-sin-sal. Si el presidente amaneciera delicado y trinara que solo algunos empresarios colombianos son miserables hasta María Jimena Duzán pensaría que está drogado… El estilo del presidente toma la forma del auditorio que lo contiene: es gaitanista en la plaza pública, tecnócrata en las asambleas de los empresarios y reduccionista y camorrero en X. Petro dice lo que tiene que decir en el lenguaje que el momento exige”, concluyó Julio César Londoño en 2024.
Pero sus equivocaciones son frecuentes en lo que escribe para que lo lea el pueblo al que respeta. Escribe de manera tan caótica y desarticulada que irrespeta a ese pueblo pues esa escritura está llena de yerros digitales, ortográficos, y gramaticales. El presidente Petro valora poco su lengua, a la que en vez de explorar en toda la riqueza que encierra, maltrata de una manera notoria; tampoco valora a su interlocutor que se merece un discurso coherente. ¿Cómo puede un hombre docto como él, capaz de citar a Hegel y a García Márquez, a Foucault, a Deleuze y a Antonio Negri, cometer esos errores? Aun cuando presuntamente, según Alberto Donadio, Carlos Pizarro Leongómez dijo: “Petro es un tipo muy inteligente, pero mentiroso y megalómano”. Y agregó: “Es un güevón que se lee un libro y dura hablando m… tres días”. Sea como fuere, el pueblo sólo necesita mensajes concretos, claros, sin retorcimientos: las palabras importan y preocupan aún más en el auténtico primer presidente de izquierda, ya que le resta apoyos y credibilidad.
Termina pues el cuatrienio del dúo izquierdista y empieza el de la dupla ultraderechista que sacudió la campaña en las redes con un estilo y una política que conectan con las de Bukele en El Salvador, Bolsonaro en Brasil o Trump, quien lo apoya descarada e interesadamente: “el efectismo, la redundancia y la mediocridad” son atributos que están presentes en todas las manifestaciones de la patria milagro. “Según Oscar Wilde, dadme lo superfluo, que lo necesario es una vulgaridad. Como súbditos, no tenemos precio: la ciudadanía romana, al menos, sabía lo que valía el pan.” (Vallejo, 2026) Así entrarán Abelardo y Juan Manuel y saldrán Petro y Francia del apetecido palacio presidencial y desaparecerán con sus familias —o lo que haya quedado de ellas— en una caravana de la que también lo bajarán, cuando la cámara deje de seguirlos para poner el foco en la siguiente comitiva. Si los tiempos de los dos partidos tradicionales han dado paso a las dos fuerzas políticas que hoy compiten con beligerancia -Pacto Histórico y Defensores de la Patria-, “es hora de entender que no hay solo una fuerza victoriosa y otra derrotada, sino dos modelos de nación en disputa que necesitan un espacio institucional, y un lenguaje, para reconocerse y enfrentarse.” (Reyes, 2026)
Evidentemente, el país requiere un diálogo sincero y transparente para llegar a un verdadero acuerdo nacional para que no nos asesinemos unos a otros y mejoremos nuestra sociedad, metas que son muy difíciles de alcanzar, mas no imposibles. Ojalá que los Partidos políticos de las dos mitades no fíen “más su victoria a la confrontación con el otro que a una estrategia de entendimiento” porque la consigna no puede ser bloque contra bloque ya que la animadversión más intensa dirimirá la contienda. Sólo son posibles cambios radicales de mentalidades “cuando las voluntades se unen, aunque sólo sea para prevenir o evitar daños mayores”. Por eso, el conjunto de la sociedad “debe hacer un llamado a las élites políticas que van a gobernar para facilitar diálogos que eviten que avancen posturas extremas que deriven en sometimiento y radicalización” (Solano, 2026) que nos conduzcan al matadero de una posible guerra civil con su tanda de “sangre, sudor y lágrimas”.
En suma, pues, la diplomacia y la conversación para intentar solucionar los conflictos entre las dos mitades no debe ser algo residual: es tiempo de bajar el tono y reconocer que los colombianos no necesitan más enfrentamientos exterminadores entre sus dos bandos. Más ahora que ha terminado el Mundial en que Suiza y el azar pusieron fin al sueño nacional y volvimos a nuestras disputas, miedos e incertidumbres, después de los instantes de emoción colectiva propiciado por nuestra Selección contradiciendo el malhumor que domina el discurso público. Durante esos días fuimos otra cosa, fuimos un país que olvidó el odio, el sectarismo y pensó que era posible tener un propósito nacional y sentirse parte de una experiencia común. “La Selección nos hizo creer que caminábamos hacia el cielo, cuando en realidad la política nos empuja hacia el infierno” (Pérez, 2026) en que vivimos como resultado catastrófico de nuestras decisiones erróneas. De todos modos, la unificadora imagen futbolística de la emoción colectiva merece ser preservada y tenida en cuenta por los políticos.
En esta línea, es sano que el nuevo Congreso inicie su legislatura mostrando que en Colombia hay división de poderes pues hizo valer su autonomía eligiendo a Honorio Henríquez como presidente del Senado y a Nicolás Barguil como presidente de la Cámara. Aunque son políticos tradicionales, es una muestra de que los nuevos legisladores no quieren sentirse condicionados por congresistas del presidente electo, quien fue derrotado por la alianza pragmática e inteligente que parecía impensable entre las bancadas de Petro y Uribe —el enemigo de mi enemigo es mi amigo, dice un proverbio oriental—, mostrando que, a pesar de las diferencias, el Congreso es uno de los espacios predilectos para encontrar adversarios o causa común y que, con voluntad política, se puede llegar a posibles acuerdos y uniones temporales: “El arte de gobernar sin aplanadora: lecciones del nuevo Congreso para nuevo Gobierno”, tituló con acierto Juan Manuel Charry Urueña.

Batalla tonta por Zuleta, 28 de julio de 2026, https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/zuleta-zuleta/mundial-fifa-12/
Así, no es la posición política lo que falta, es rigor. No es oposición lo que sobra, es la verborrea difamatoria y mentirosa. “El país no necesita más discursos inflamados ni más enemigos imaginarios para justificar la ineficacia. Necesita hechos, resultados y un presidente responsable y capaz… Cuando el poder se niega a mirarse al espejo, termina hablando solo. Y cuando habla solo, no lidera: balbucea. En ese balbuceo, la política se degrada, el debate se empobrece y Colombia paga la cuenta…” (Zuleta, 2025) Mientras el régimen insista en vender humo envuelto en elegancia falsa, salpicado de milagros y agitado, con solemnidad, como si fuera un modelo patriótico e histórico, el cinismo seguirá siendo política de Estado; sobre todo ahora después de la agonía de una administración compleja de izquierda que ha tenido etapas diferentes: la inicial, en la cual se conformó una amplia coalición política, y las posteriores, caracterizadas por la confrontación diaria y una gobernabilidad conflictiva.
Entonces, como la pesadilla de Colombia partida por la mitad continúa ahora con los monólogos agónicos del presidente saliente y los ademanes de aprendiz de sátrapa del presidente entrante, quienes, desde orillas ideológicas opuestas, están marcando los inicios de sus mandatos con señales de reverencia colectiva hacia la presidencia ultraderechista del electo y la jefatura segura del PH del saliente. Por eso, veo muy difícil que por fin comprendamos que la única manera de solucionar las lamentables desdichas labradas es aprender el perdón y la convivencia del proceso de paz santista y del reciente Mundial. Por fortuna, con el nuevo Congreso dando muestra de verdadera autonomía e independencia somos el pasado de ese porvenir en el que aún estamos a tiempo de impedir una devastadora guerra civil colombiana. En suma, al final del arqueo, la política, la historia y la literatura nos enseñan a cuidarnos de las elecciones democráticas “donde triunfan el espectáculo y los especuladores.”
INDISPENSABLES MURMULLOS REFERENCIALES
EE (2025, nov 12). Claroscuros de una cumbre deslucida. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/editorial/claroscuros-de-una-cumbre-deslucida/
___ (2026A, abril 2). Investigación a Hidroituango: dientes sí, rencillas no. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-investigacion-a-hidroituango-dientes-si-rencillas-no/
___ (2026B, mayo 25). La frustración del presidente con el ELN. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/editorial/la-frustracion-del-presidente-con-el-eln/
___ (2026C, jul 19). Seguimos aspirando a tener un Congreso deliberante. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/editorial/seguimos-aspirando-a-tener-un-congreso-deliberante/
LONDOÑO, Julio César (2024, sept 14). La paranoia blanda del golpe duro. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/julio-cesar-lon
__________________ (2025, nov 29). ¿Qué diablos piensan los cacaos? El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/julio-cesar-londono/que-diablos-piensan-los-cacaos/
_________________ (2026, marzo 7). Los polémicos años del Cambio. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/julio-cesar-londono/los-polemicos-anos-del-cambio/
PÉREZ FLÓREZ, Guillermo (2026, jul 12). De regreso al infierno, tras la eliminación del Mundial. El País de España, Madrid, https://elpais.com/america-colombia/2026-07-12/de-regreso-al-infierno-tras-la-eliminacion-del-mundial.html
REYES, Yolanda (2026, jun 21). Otro cuatrienio. El Tiempo, Bogotá, https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/otro-cuatrienio-3565975
SAMPER PIZANO, Daniel (2025, nov 9). El presidente con Turbina. Los Danieles y Cambio Colombia, Bogotá, https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2025/11/el-presidente-con-turbinas/
SANTOS CALDERÓN, Enrique (2026, feb 22). UN FENÓMENO LLAMADO ROY. Los Danieles y Cambio Colombia, Bogotá, https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/2/un-fenomeno-
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