WILLI COLÓN, UN ÍCONO ARTÍSTICO-POLÍTICO
Para la generación amante de la salsa y de la lucha política que arrugan el sentimiento, pero dignifican al pueblo: “Entre ella canto, bailo y conspiro contra el miedo.” (Juan Manuel Roca, 2013)

Amables lectores multicreyentes y sentipensantes, el pasado 21 de febrero falleció por complicación en su salud Willie Colón-WC- a sus 75 años en Nueva York-NY-, cantante, compositor, arreglista, trombonista, productor y director de orquesta. Como amante del vallenato y de la salsa tenía en mi radar a este fenómeno popular que hoy es un ídolo latinoamericano que se sigue llorando y cantando, al igual que seguimos únicamente llorando muertes provocadas en Colombia y el mundo, pero sobre todo en Oriente Medio y Ucrania. Esta nota busca desentrañar la vida y obra del gran artista musical hecho salsa para ser gesto persistente de disfrute y resistencia en este mundo avasallante y productor de tanto dolor y lágrima.
William Anthony Colón Román-WACR-, nombre de pila de WC, nació el 28 de abril de 1950 en el sur del Bronx de NY en una popular familia puertorriqueña y creció en un entorno variopinto donde se entrelazaron diversas culturas, lo que sin duda dejó una huella en el sonido de su salsa neoyorquina. Desde su niñez, quedó huérfano de padre -quien falleció después de haber estado varias veces en la cárcel- y madre -quien murió muy joven-; por eso, quedó bajo la protección de su abuela, que trabajaba en un humilde taller, quien lo crio. Fue precisamente ella quien fomentó su temprano interés por la música regalándole su primera trompeta cuando él tenía 11 años.
Un vecino y músico profesional le enseñó a tocar ese instrumento y a leer música; también aprendió el clarinete y el trombón, el cual se convertiría en uno de los sellos de su identidad artística: “Practicaba todo el día, lo que volvía loco a todo el mundo”, le diría el mismo Colón posteriormente al Miami Herald según Derrick Bryson y Adam Bernstein (2026).
Como el niño Willie demostró una habilidad virtuosa con el trombón, él lo interpretó profesionalmente desde el inicio de su adolescencia. Por tal razón, llegó al escenario artístico a mediados de la década de 1960, a la vanguardia de unos gustos musicales que cambiaban de modo rápido entre los jóvenes, en una época de fuerte carga política. Su trombón sonaba “como si fuera el corazón de una generación que aprendía a vivir mientras tenía que contar —al mismo tiempo— un país desenfrenado y un mundo en transición. Y la salsa era pedagogía: nos enseñaba ritmo, crónica, síntesis, calle, códigos, escritura, imágenes, realidades.” (García, 2026)
Así, WACR comenzó su carrera musical a los 16 años y desde entonces sentó las bases para ser el pionero de la salsa con la colaboración inicial de Héctor Lavoe. “En 1967 ambos firmaron el álbum El Malo al que alude la canción de Bad Bunny, configurando uno de los dúos más influyentes de la salsa bajo el sello Fania Records. Con éxitos como Calle Luna, Calle Sol, CheChe Colé y El día de mi suerte, se convirtió en una figura clave del género en los años setenta” (Sánchez-V, 2026) que comenzó a transformar, gracias a los éxitos mencionados.
“La combinación de la voz de Lavoe y el trabajo musical de Colón dio forma a un sonido distintivo dentro del movimiento salsero de la época… Además de su propuesta musical, el dúo desarrolló una estética inspirada en la imagen de los gánsteres de la década de 1920 en Estados Unidos. En sus letras abordaron temas sociales y retrataron la experiencia puertorriqueña en la diáspora, particularmente en Nueva York.” (Sánchez F, 2026) WC está representado en el álbum como un ser amenazador con el ceño fruncido y vestimenta oscura; su energía musical e imagen con una fanfarronería juguetona de tipo malo -por mucho tiempo se le conoció como El malo– contribuyeron a convertirlo en una luminaria de la salsa neoyorquina.
En dicha década los sonidos musicales eran influenciados por las big bands y los ritmos cha-cha de las décadas de 1940 y 1950, “que habían definido gran parte de la música latina, estaban cayendo bajo la influencia del pop, el funk y el rock estadounidenses. Esa mezcla, que incluía elementos de R&B y jazz, así como ritmos de baile caribeños, se convirtió en sinónimo del sonido emergente de la salsa.” (Bryson y Bernstein, 2026) Era música rebelde, declararía Colón al Miami Herald en 2006. Veíamos a Martin Luther King entrando a Selma y los perros y cañones de agua. La música aún no era explícitamente política, pero era un imán que unía a la gente. (Ibíd) Así, WC comenzó a ser “el protagonista indiscutible de la edad de oro de la salsa bajo el sello Fania Records. Desde allí impulsó un sonido urbano, recio y moderno que hibridó la herencia caribeña con el jazz, el funk y la furia de la calle neoyorquina. Su trombón no acompañaba; mandaba. No buscaba la tersura de la seda; proclamaba el carácter del asfalto.” (Arboleda, 2026)
Como no acordarme ahora de El día de mi suerte, pues, esa canción la he bailado y entonado con gran entusiasmo desde mi adolescencia, aunque con mucha torpeza, enfatizando el estribillo: “Pronto llegará / El día de mi suerte / Sé que antes de mi muerte / Seguro que mi suerte cambiará.” Por esa composición es que nos enteramos que la muerte natural estuvo presente desde los inicios en la vida de WACR: “Cuando niño mi mamá se murió / Solito con el viejo me dejó / Me dijo sólo nunca quedarás / Porque él no esperaba una enfermedad / A los diez años papá se murió / Se fue con mamá para el más allá / Y la gente decían al verme llorar / No llores nene que tu suerte cambiará…”
Al igual que Álvaro García Jiménez, durante mucho tiempo escuché a WC sin preguntarme qué pensaba. Bastaba con lo que nos dejaba oír. Primero lo bailamos; después lo entendimos. Y ahí apareció otro WC: el ciudadano, el opinador, el polemista, el hombre que no escondía sus posiciones. El referente latinoamericano que hablaba desde NY-este sí- con autoridad e inteligencia.
Por aquello de que al puertorriqueño nacido en Nueva York se le denomina despectivamente el nuyorican, en una entrevista con la agencia Efe en junio de 2013, cuenta María Antonia Sánchez-Vallejo (2026) que la abuela de Willie lo crió repitiéndole todos los días: No olvides que tú eres puertorriqueño. También le enseñó el significado del amor condicional. Él se refería a su abuela como La jibarita de Manatí, localidad de Puerto Rico de donde procedía, y de donde salió en 1928, con 22 años, en busca de una vida mejor. Toña, como la conocían en la barriada del sur del Bronx donde vivió, murió a los 91 [años] sin saber inglés, destacaba su nieto.
En verdad, en los decenios de los cincuenta y sesenta en EE UU, WACR se sintió objeto de discriminación por sus rasgos y ser descendientes de latinos: En esa época te metían un batazo o patadas. Prácticamente era legal la discriminación, declaró en la entrevista citada. “El acta de la Declaración de los Derechos Civiles data de 1964, así que el pequeño Willie vivió sus primeros 14 años de vida como un extraño en un país de blancos. A pesar de ser estadounidense, recordaba, en las calles le gritaban que se fuera a su país. Esa espina se le quedó clavada, el hecho de no poder utilizar baños para blancos, o entradas a recintos reservadas solo para ellos.” (Sánchez-V, 2026)
A pesar de las dificultades o por ellas, WC cosechó grandes logros con el panameño Rubén Blades, “formando un dúo muy activo a finales de setenta y primeros ochenta del siglo pasado, con un breve paréntesis en solitario y un retorno conjunto a los escenarios en los noventa. Ambos firmaron, entre otros álbumes, Canciones del solar de los aburridos” (Ibíd) de 1981, que incluyó los exitosos sencillos Tiburón y Ligia Elena. Fue uno de los dúos salseros más importantes de la historia de la música latina, pues, creó uno de los discos más emblemáticos de la música latina: Siembra, que se ganó el título de uno de los álbumes de salsa más vendidos de todos los tiempos y se consideró un hito en el género, “con un toque de conciencia política centrada en el barrio. Salvajemente ambicioso temática y líricamente, incluso rendía homenaje al cabaret de la era expresionista alemana” (Bryson y Bernstein, 2026) como La ópera de los tres centavos de Bertolt Brecht con Pedro Navaja.
Temas como Pedro Navaja -inspirado en Mack the Knife, detalla el desenlace de un criminal de East Harlem tras cometer un asesinato- no solo se convirtieron en grandes éxitos, sino que también aportaron una narrativa social más rica a la salsa, tocando cuestiones urbanas, políticas y existenciales. Además, el disco incluyó canciones como Plástico y Buscando guayaba. En realidad, esta producción “amplió los márgenes del género al incorporar mayor experimentación musical y un enfoque más explícito en el comentario social. Las canciones abordaron asuntos como la desigualdad, la vida en los barrios latinos de Nueva York y las apariencias sociales.” (Sánchez F, 2026)
Por desgracia, Colón y Blades terminaron cayendo en una agria disputa por dinero que duró años y rompió la relación en 2003, supuestamente por un desacuerdo financiero tras un concierto en Puerto Rico. “Tras esa etapa, Colón continuó su carrera como solista y productor. Entre sus álbumes destacan Fantasmas (1981), Corazón Guerrero (1982) y Tiempo Pa’ Matar (1983), este último con un tema de protesta contra la guerra en Vietnam” (Ibíd) y Gitana, entre otras canciones. Por lo actual de la guerra, veamos un fragmento de la primera:
“Hay fiesta donde Toro y Carmen / Esta no se la pierde nadie / Otro invita, están pasando / Para Vietnam solicitando / Por el machismo / (Tiempo pa’ matar) Contra el comunismo / (Tiempo pa’ matar) Salen como un noble soldado, vuelen agríos y mutilados / (Tiempo pa’ matar) Con heroísmo / (Tiempo pa’ matar) Pum, para el racismo… / Mire compadre como son las cosas, te juro que no lo aguanto más / Esperando, esperando que a Alfredo le están velando… / ¡Oye Memín! / Matando tiempo no es lo mismo que tiempo pa’ matar, no seas bruto… / Pregúntale a Pérez, me dijo que si no metemos mano / En poco tiempo todos pereceremos / (Esperando el momento preciso y ahora es cuando es) / Es que no hay tiempo pa’ ser indeciso / Dale, dale, dale, dale, dale, dale.”
Y respecto a Gitana hay que decir que, a pesar de que no se trata de una producción original suya, esta canción se reconoce como un clásico de la obra de El nieto de la jibarita de Manatí; ella es una reversión que WC grabó de la canción homónima de José Manuel Ortega Heredia, mejor conocido como Manzanita, un reputado cantante y guitarrista español. Gitana se volvió una figura famosa porque en ella el poder del arte musical “es tan potente como el del amor y tan lleno de encantos indescriptibles como el poder del enamoramiento.” (Senn, 2026)

Tomado de: Cuenta oficial de Instagram carlosapitzpopart
Como solista WC también lanzó Top secrets en 1989, octavo álbum famoso de estudio en general del compositor puertorriqueño en el que un gran éxito fue El Gran Varón. Esta canción cuenta la vida de Simón, que es el más grande orgullo de su padre Andrés, quien intentó criarlo para que llevara un buen estilo de vida en el extranjero y estando en NY -urbe de orgías y paseos-, la capital más bella e incluyente de la aldea global, Simón da rienda suelta a su transexualidad contagiándose de VIH y muriendo de esa enfermedad que aterrorizó al mundo en esos tiempos. Otros éxitos del 1989 fueron Asia y Así es la vida.
Colón se casó en 1991 con Julia Craig, hermosa irlandesa que flechó el corazón de la ya celebridad salsera; fue su esposa por más de cinco decenios, tiempo en que fue su unión y compañía de manera discreta en quien se apoyó en todos los instantes de su vida. Con ella tuvo cuatro hijos: William Jr., Diego, Miguel y Alejandro, quienes junto a su madre prefirieron alejarse de cámaras y escenarios mediáticos. Julia fue la que se encargó de cuidar y preservar el hogar de WC, e incluso él aseguró que ella le salvó la vida tras un grave accidente automovilístico: No hay dudas de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer.
Otra mujer importante -pero en la vida artística del neoyorkino- fue Celia Cruz. Con ella siguió consolidando la proyección continental del género, uniendo la raíz profunda del son cubano con la vanguardia del sonido de NY en Latinos en Estados Unidos. Esta composición del habanero Titti o Hannibal Sotto es un himno musical de unidad salsera lanzado en 1981, que partió de la exitosa colaboración de Celia iniciada en 1977; destaca la identidad, la fuerza y la importancia del idioma español para la comunidad migrante latina en USA. Veamos un fragmento:
«Latinos en Estados Unidos / Ya casi somos una nación / Venimos de la América India / Del negro y del español / En nuestra mente migrante / A veces hay confusión / Pero no hay quien nos engañe / El alma y el corazón / Porque vivimos soñando / Volver al sitio de honor / Latinos en Estados Unidos / Vamos a unirnos, vamos a unirnos / Latinos en Estados Unidos / Vamos a unirnos, vamos a unirnos / En la unión está la fuerza / Y al pueblo respetan y le dan valor… / Soy latinoamericano / No tengas miedo decir / Pues todos somos hermanos… / Debajo de cualquier cielo / Se busca la identidad… / No discrimines a tus hermanos / Siempre que puedas dales la mano… / Ay, vamos dejando ese tiki tiki / Vamos a unirnos, lo dijo Titti…»
Según Camila Sánchez Fajardo, a finales de la década de 1980, WC incursionó en la política partidista. En 1994 participó en la primaria demócrata por el escaño del décimo séptimo distrito congresional, sin resultar electo. Durante años respaldó al Partido Demócrata, aunque en 2017 declaró públicamente haber votado por Donald Trump en el primer mandato cuando se manifestó en defensa de sus políticas, lo que se convertiría en una de sus pocas fisuras de artista orgánico en el sentido en que lo ideó el ítalo Antonio Gramsci -pensador, organizador y dirigente-.
A propósito de esto, en el imaginario cultural latinoamericano existe una suposición casi automática: “el artista auténtico debe ser progresista. La bohemia, se cree, baila siempre afinadita hacia la izquierda. Hay que recordar cómo -casi de manera masiva- artistas colombianos impulsaron la candidatura de Gustavo Petro, no sin antes avalar y casi que promover el estallido social. Colón fue una anomalía extraordinaria y sólida dentro de ese cliché. No porque ejerciera o militara como un político profesional, sino porque nunca fingió para agradarle a muchos de sus colegas, señalando a quienes veía como traidores y manipuladores de esos pueblos que él supo entender como pocos.” (García, 2026) WC fue crítico de gobiernos autoritarios latinoamericanos y expresó públicamente posiciones firmes sobre democracia y poder. “Y no es cierto lo que han tratado de hacer algunos: crear un triste epitafio en redes sociales según el cual Colón politizó su arte: su arte ya venía politizado —en el buen sentido de la palabra— por la realidad que lo inspiró” (Ibíd) mucho antes de que naciera Twitter y de que -por ejemplo- Maduro destruyera la democracia venezolana.
Para Colombia, Willie Colón nunca fue un artista foráneo. “Su primera visita a Cali en 1979 inició un romance que se extendió por más de cuarenta años. En la capital mundial de la salsa, encontró un público que no solo bailaba sus discos, sino que los coleccionaba y analizaba con un fervor casi académico. En 2011, expresó su admiración por el “oído fino” de los caleños, reconociéndolos como custodios de su obra. En diciembre de 2023, su presencia en el Súper Concierto de la Feria de Cali, compartiendo tarima con el Grupo Niche y Óscar de León, fue uno de sus últimos grandes encuentros con este suelo que lo adoptó.” (Arboleda, 2026). Barranquilla y Bogotá también fueron testigos de su fuerza en escenarios multitudinarios como los carnavales curramberos y el parque Simón Bolívar. Colombia no solo lo aplaudió; lo hizo parte de su familia.
WC nunca tocó ni compuso para complacer, ni musical ni intelectualmente. “Eso, visto hoy, resulta casi subversivo. Porque el concepto de lo subversivo dio la vuelta. En una época que exige artistas alineados por -default- con un tipo de pensamiento, Willie Colón fue independiente y consecuente. Su irreverencia sonora fue igual de poderosa a su irreverencia cívica: y ahí, un propósito inclaudicable: la negativa a aceptar que alguien —sin soporte moral y fuera de las reglas— dirigiera el destino de la gente desde un podio infinito e incuestionable. No fue un cantante militante; fue algo más incómodo y más difícil de asimilar…: un músico irrepetible, un artista gigante que pensaba de manera diferente… Y quizá por eso su obra resistirá siempre. Porque no fue hecha para un régimen, ni para una moda, ni para una tribuna ideológica, ni para la casa de pensamiento donde debe habitar el arte. Fue hecha para la gente. Y lo único que sobrevive a la historia es lo que se parece a la gente.” (García, 2026) En síntesis, WC no fue un artista boricua neoyorquino que compuso música comprometida, sino un músico comprometido que compuso sobre la vida; esto es, un artista orgánico gramsciano.
En consecuencia, reitero con Bryson y Bernstein (2026) que Colón en 1994 desafió sin éxito a un titular demócrata en el cargo de senador estatal por el Bronx y la parte baja del condado de Westchester. Una década después, trabajó para el alcalde Michael Bloomberg como enlace con la Comisión de Medios de Comunicación y Entretenimiento Latinos de la ciudad. En el último año de su vida, WACR rechazó el segundo mandato del actual presidente estadounidense procesado; y en sus últimos años, apoyó el reguetón por su bravuconería y energía callejeras, y rechazó a quienes criticaban sus letras por considerarlas violentas y vulgares. El reguetón, declaró también a The Herald, pasó desapercibido porque venía de la calle, y añadió: Me identifico mucho con él. Colón estaba en armonía con el énfasis del nuevo estilo en romper con la tradición musical; pero estaba en desarmonía con el endurecimiento del estilo político trumpista contra la migración y en favor de la guerra.
A lo largo de su trayectoria, El nieto de la jibarita de Manati recibió múltiples reconocimientos, “incluidos grados honorarios de universidades en Estados Unidos. Fue incorporado al International Latin Music Hall of Fame en el año 2000 y al Latin Songwriters Hall of Fame en 2019.” (Sánchez F, 2026) WC, que también grabó con Celia Cruz y Tito Puente, “recibió el premio honorífico de la Academia Latina de la Grabación en 2004. En 2015, la revista Billboard lo nombró uno de los 30 artistas latinos más influyentes de todos los tiempos, y músicos más jóvenes como Rauw Alejandro y Daddy Yankee expresaron su admiración por él; además, a lo largo de su carrera ganó 1 premio a la trayectoria de los Latin Grammy.” (Bryson y Bernstein, 2026) En fin, el ícono artístico y político, como uno de los pilares insistentes del deleite musical y la resistencia en este mundo tan conflictivo, dejó más de 30 discos, 15 Discos de Oro y cinco de Platino y más de ocho millones de discos vendidos.
Así, su trayectoria coincidió con la consolidación internacional de la salsa como movimiento musical. “Su trabajo como trombonista, productor y director musical contribuyó a establecer un sonido característico y a ampliar los temas abordados por el género, incorporando narrativas sociales y urbanas… En una de sus grabaciones, al introducir el tema Oh, qué será, adaptación de un texto de la novela La hora de la estrella de la autora brasileña Clarice Lispector, Colón expresó: Yo creo en muchas cosas que no he visto, y ustedes también, lo sé.” (Sánchez F, 2026)
Ahora bien, si la salsa tuvo un momento fundacional en los años setenta, fue gracias a una verdadera trinidad artística: Willie Colón, Héctor Lavoe y Rubén Blades; ellos marcaron el desarrollo del género. “Con Lavoe, el ‘Malo’ levantó la rebeldía sonora del barrio latino en discos como Cosa Nuestra y Lo Mato, donde la esquina se elevó a la categoría de poesía popular. Más tarde, junto a Blades, llevó el género a una dimensión narrativa y política con obras como Siembra, el álbum que transformó la salsa en crónica social y conciencia colectiva… Trombón, voz y palabra. Arquitectura musical, sentimiento humano y reflexión social. Esa combinación redefinió la salsa no solo como ritmo, sino como la expresión cultural de la diáspora.” (Arboleda, 2026) Enfatizo que en ese universo también brilló junto a Celia Cruz, con quien consolidó la proyección continental del género, uniendo la raíz profunda del son cubano con la vanguardia del sonido neoyorkino.
Tras conocerse la noticia del fallecimiento WC dada por su familia, la reacción de investigadores sociales, de sus colegas de profesión, sobre todo exintegrantes de Fania Records, y de amantes de la salsa inundaron las redes sociales: “Hoy los trombones del Bronx inspiran mi agradecimiento a Dios y a la vida por haberme permitido escuchar la genialidad de un artista que comunicaba a través de su creatividad y sensibilidad. Su influencia está incrustada en mi cerebro y en mi corazón”, dijo Elvis Crespo, amigo, colega y coterráneo del ícono musical y político.
“A lo largo de su trayectoria, Colón dejó piezas que hoy forman parte del ADN musical de nuestro continente: Idilio, Gitana, El Gran Varón, Calle Luna, Calle Sol y Juanito Alimaña. Cada composición trascendió la pista de baile para instalarse en la memoria sentimental de generaciones enteras. Pero su legado va más allá de un repertorio exitoso: Colón fue un estratega cultural que entendió que la salsa no era solo entretenimiento; era un escudo de identidad”, dijo Carlos Arboleda González, exsecretariode Cultura de Caldas y miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.
El nieto de la jibarita de Manatí fue el más boricua de los neoyorquinos, “y eso es mucho decir, porque en el Estado vive más de un millón de puertorriqueños, el 17,5% del total de la población de la isla. Su vínculo con la isla palpitó a lo largo de sus más de 60 años de carrera artística. Pero fue su disco Hecho en Puerto Rico el que dejó patente su amor por la tierra donde nació su familia y hacia su vínculo más íntimo con la isla, su abuela, Antonia Román Pintor”, apuntaló Camila Paola Sánchez Fajardo, periodista de El Tiempo.
“Willie Colón transformó el mundo de la salsa y lo llenó de referencias a otros géneros, otras artes e historias de otras latitudes más allá de Nueva York. Y a pesar de su muerte, sus canciones, como palabras que van al aire, seguirán encontrando siempre oídos que las escuchen”, precisó Santiago Gómez Cubillos, comunicador social de El Espectador.
Así fue cómo este compositor puertorriqueño, productor y activista social, y emblemático músico e intérprete de varios paradigmas salseros nos dejó su legado y su influencia en la música latina volviéndola significativa, tanto en el ámbito artístico como en el cultural y político. En definitiva, entonces, WC fue un artista orgánico “que fue capaz de conectar el alma de las personas de este lado del mundo con la sangre que corre por sus venas, con las raíces profundas de su identidad y las columnas de la cultura del continente, en sus campos y ciudades… Un tipo que recordó la muerte de los indígenas en las plantaciones; la desigualdad social y la pobreza, los barrios olvidados, la lucha por ascender en la sociedad, algo de frustración generacional; la identidad latina, la nostalgia del origen, el orgullo inasible de una raza; la violencia como destino: fatalismo, muerte prematura, cárcel, traición; la realidad del amor, celos, deseo; criticó a la sociedad por su corrupción e hipocresía; tocó el corazón de la ‘afrocaribeñidad’, diáspora, tambores y trompetas en el espíritu; fe y superstición, ironía y sátira; identidad de género, moral pública y moral de puertas para adentro. Colón nunca cantó desde la ideología: lo hizo desde la observación honesta de una sociedad atada a la columna vertebral del continente.” (García, 2026) Cuestión que muy pocos artistas del continente han hecho.
En suma, pues, el mundo de la música latina sigue estando de luto por la muerte natural a los 75 años de una de las figuras más influyentes en la historia de la salsa, al igual que el planeta entero lo está por las muertes perpetuadas por los monstruos de la guerra en Colombia y el mundo, pero sobre todo en Oriente Medio y Ucrania. Finalmente, me quedo con las palabras del anuncio luctuoso de su estirpe que me llegó como ese sonido metálico que se cuela tarde por la ventana del cuarto y toca como un eco que no se apaga y que no sabemos si viene de lejos o de adentro: “Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón. Partió en paz… rodeado de su amada familia. Aunque lloramos su ausencia, también nos regocijamos con el regalo eterno de su música y los recuerdos queridos que creó, los cuales vivirán por siempre”. En verdad, la noticia de su partida me conmovió “porque su música es la banda sonora de nuestra propia historia. En cada barrio, en cada feria y en cada rincón donde vibren los metales, estará Willie Colón. La salsa pierde hoy a su arquitecto mayor, pero su legado permanece vivo en cada trombón que se atreva a sonar con carácter y en cada canción que sepa combinar el ritmo con la conciencia.” (Arboleda, 2026) Algunos artistas se despiden; los íconos musicales y políticos, en cambio, se convierten en ritmo eterno.
INDISPENSABLE TÁBULA GRATULATORIA
ARBOLEDA GONZÁLEZ, Carlos (2026, feb 27). Willie Colón: el mundo de la salsa llora a una leyenda. El Tiempo, Bogotá, https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/willie-colon-el-mundo-de-la-salsa-llora-a-una-leyenda-3536199
BRYSON TAYLOR, Derrick y BERNSTEIN, Adam (2026, feb 21). Willie Colón, leyenda de la salsa, muere a los 75 años. The New York Times, Washington, https://www.nytimes.com/es/2026/02/21/espanol/cultura/muere-willie-colon.html
GARCÍA JIMÉNEZ, Álvaro (2026, feb 24). Willie Colón, afinado en la música y la política. Cambio Colombia, Bogotá, https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/articulo/2026/2/willie-colon-afinado-en-la-musica-y-la-politica/
GÓMEZ CUBILLOS, Santiago (2026, feb 21). La historia de “Gitana”, de Willie Colón: del flamenco y los versos de Gustavo A. Bécquer. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/la-historia-de-gitana-de-willie-colon-del-flamenco-y-los-versos-de-gustavo-o-bequer/?utm_source=onesignal&utm_medium=push&utm_campaign=el-magazin-cultural&utm_content=todos
SÁNCHEZ FAJARDO, Camila Paola (2026, feb 21). ¿Quién fue Willie Colón y por qué su legado cambió la historia de la salsa? El Tiempo, Bogotá, https://www.eltiempo.com/cultura/gente/quien-fue-willie-colon-y-por-que-su-legado-cambio-la-historia-de-la-salsa-3534345
SÁNCHEZ-VALLEJO, María Antonia (2026, feb 21). Muere Willie Colón, pionero y leyenda de la salsa, a los 75 años. El País de España, Madrid, https://elpais.com/us/2026-02-21/muere-willie-colon-leyenda-de-la-salsa-en-nueva-york.html
SENN, Martha (2026, feb 12). Lo humano y lo orgánico se funden en el arte. El Tiempo, Bogotá, https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/lo-humano-y-lo-organico-se-funden-en-el-arte-3532061
