BEATRIZ GONZÁLEZ Y YEISON JIMÉNEZ, ÍDOLOS POPULARES

Amables lectores multicreyentes y sentipensantes, Beatriz González Aranda (BGA) falleció en Bogotá el 9 de enero a sus 93 años; Yeison Jiménez Galeano –YJG–, el 10 en un accidente de avión en Paipa, Boyacá, a sus 34 años. Más allá de haber muerto con un día de diferencia, estos dos artistas colombianos parecieran tener poco en común; pero ambos retrataron y reivindicaron sentires populares. Por vivir imbuido en el mundo del vallenato y ser amante del arte y la cultura populares tenía en mi radar a esos fenómenos populares que hoy son ídolos nacionales al que siguen llorándoles cientos de miles de seguidores y fanáticos. Lo que no tenía en mi radar era que los quisieran tanto. He aquí este paralelo poco común que busca desentrañar sus vidas y obras.

Me atrevo a especular con El Espectador (2026) que la Colombia que llora la partida de la maestra de la pintura BGA escucha música distinta a la Colombia que llora por YJG. Los dos, sin embargo, son una pérdida para la cultura popular de nuestro país, que encierra un conjunto de manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo. Según Néstor García Canclini (1989: 252-254 citado por mí en 2022: 92-3) hay tres usos de lo popular como voz aglutinadora de todas las situaciones de subordinación que da una identidad compartida a los grupos que convergen en un proyecto solidario. Los folcloristas hablan casi siempre de lo popular tradicional, los medios masivos de popularidad y los políticos de pueblo.

La cultura popular puede ser entendida como resultado de la apropiación desigual de los bienes económico y simbólicos por parte de los sectores subalternos; aunque ella no es un efecto pasivo o mecánico de la reproducción controlada por los dominadores, también se constituyen retomando sus tradiciones y experiencias propias en el conflicto con quienes ejercen la hegemonía. Pierre Bourdieu, según García (Ibíd), considera a la cultura popular como un eco de la clase dominante. Los comportamientos de las clases populares no son muchas veces de resistencia e impugnación, sino adaptativos a un sistema que los incluye. El poder de impugnación de las clases populares sería la base de su resistencia y el populismo sería un modo de usar la cultura para edificar el poder. En síntesis, la cultura popular es la suma de un solidario híbrido resistente y un alegre reclamo pacífico que conviven en un entramado comunitario complejo.

En medio de ese entramado comunitario complejo, BGA nació en Bucaramanga en 1932 en el seno de una pareja humilde y culta integrada por sus padres Valentín González Rangel y Clementina Aranda Mantilla quienes conformaron una familia tradicional de Santander. Después de obtener el bachillerato con honor en su tierra natal, en 1956, viajó a Europa por primera vez. “En ese mismo año, regresó a Colombia e inició sus estudios en Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia. Pese a que no finalizó este pregrado, los dos años de permanencia en el programa le permitieron tomar el camino definitivo por las Artes Plásticas. Regresó a Bucaramanga en 1958… No obstante, retornó a Bogotá en 1959 e ingresó a la Facultad de Artes de la Universidad de los Andes. En dicha institución, fue estudiante de la historiadora y crítica de arte argentina Marta Traba y del pintor español Juan Antonio Roda” (Wikipedia.org), quienes la ilustraron sobre el renacimiento en Italia y la filosofía universal.

En 1964, demostrando su talento artístico, González hace su primera exposición en el Mambo o Museo de Arte Moderno de Bogotá –donde se encuentra parte de su obra- y después en otros sitios del país que la llevan a ser ganadora del Salón Anual de Artistas Colombianos en 1965, 1967 y 1990. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas, entre ellas las de la BLAA o Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá; el Museo de Bellas Artes de Caracas; Casa de las Américas, La Habana; Museo El Barrio, Nueva York; Museaum of Fine Arts, Houston; Tate Modern, Londres. Fue directora del departamento de educación del Mambo (1970-1983), curadora e investigadora de exposiciones del BLAA (1985-1989, 2004-2008), asesora de Artes Plásticas del Banco de la República (1985-2008), curadora de Arte e Historia del Museo Nacional de Colombia (1989-2004). Desde 1977 hasta su muerte trabajó en investigaciones sobre museología, crítica e historia del arte y caricatura en torno a las cuales publicó libros como Roberto Páramo, pintor de la sabana -1986-; Policarpa 200 (1996); Auguste Le Moyne en Colombia -2003-… (Banco de la República y Villegas Editores, 2009: solapa) Algunas de sus lienzos serían: El Altar -1990-; Los Suicidas del Sisga (1965); Señor presidente, qué honor estar con usted en este momento histórico -1987- y Auras Anónimas (2009).

Foto: Juan Francisco Pedraza, https://www.elespectador.com/opinion/editorial/lo-que-perdimos-con-yeison-jimenez-y-beatriz-gonzalez/

Por su parte, YJG nació en Manzanares, Caldas, en 1991, en medio de una familia conformada por Orlando Jiménez Aristizábal y Luz Mery Galeano quienes fueron marcados por ciertas dificultades, aunque Orlando gozó inicialmente de una buena posición económica –patrimonio que, según testimonios del artista y su familia, luego se dilapidó razón por la que se mudó con su madre a Manizales–. Sus padres fueron consumidores habituales de alcohol, lo que influyó en el ambiente de su infancia. “Desde pequeño, Yeison mostró un gran interés por la música, especialmente por los sonidos populares que escuchaba en su entorno. A los 7 años comenzó a participar en festivales y concursos de canto en su municipio y otras localidades del departamento, obteniendo varios reconocimientos y primeros lugares durante su niñez y adolescencia. Durante su etapa escolar, combinó su formación académica con presentaciones en eventos comunitarios y concursos regionales… A los 13 años empezó a escribir sus propias canciones, proceso que marcaría una constante en su carrera artística.” (Wikipedia.org)

En su época colegial, se trasladó a Bogotá, donde simultáneamente hizo su bachillerato en las tardes y trabajó durante varios años de 3 de la madrugada a 11 a.m. en la central mayorista de Abastos como aguacatero cuando apenas tenía 14 años, experiencia que, según relatos del propio artista, le permitió reunir recursos para financiar sus primeras grabaciones y consolidar su proyecto musical. “Allí, con la misma vena musical con que había ganado cinco veces el Festival de la Canción Infantil de Manzanares, se volvió compositor de rancheras.” (EE, 2026) Creciendo como cantautor, comienza a acumular dinero con sus más de 20 exitosas producciones musicales iniciadas en un bar bogotano y en menos de una década ya tenía criadero de caballos, empresa de espectáculos, diversos negocios e inversiones en proyectos hoteleros y propiedades en Colombia y EE UU.

Por otro lado, BGA, formada en la Universidad de los Andes, la Nacional y la academia de Bellas Artes de Róterdam, “desarrolló una obra que alcanzó reconocimiento en instituciones como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Nacional Británico de Arte Moderno o el Museo Reina Sofía de Madrid… Fue también maestra de maestros como Doris Salcedo y José Alejandro Restrepo.” (Ibíd) Mientras tanto, según contó el mismo YJG, su vida dio un vuelco a la fe cristiana que “le ayudó a superar una adicción a las drogas y una vida delictiva por la que había pagado casa por cárcel. Más de una década más tarde, Jiménez sería el primer cantante de música popular en llenar El Campín, habría compuesto más de 70 canciones, obtenido dos premios Nuestra Tierra y hecho giras que iban desde municipios intermedios de Colombia” (Ibíd) hasta escenarios de Europa, Estados Unidos y México.  

El éxito de las carreras de ambos fue ascendiendo hasta llegar a la cima reportando satisfacción para ellos, sus familias y por supuesto, para las comunidades de donde surgieron: el reporte de activos de YJG fue de $ 8.242 millones y el de BGA, protegido y administrado por la Casa Riegner, oscila entre $1 millón de algunas de sus obras hasta cifras récord de $255 millones por una mesa de noche en la que ella pintó al amigo y colega Juan Antonio Roda, más las regalías de los libros de González que heredó su hijo.

La carrera de BGA, que se extendió por más de seis décadas, se convirtió en un ejemplo de potencia para los artistas de la región y un orgullo para Colombia. Marta Traba decía que González, como alumna, era ácida, inteligente, nerviosa y culta, con una visión corrosiva de la vida colombiana. En 1973, cuando ella “expone de nuevo en el Mambo, junto a Luis Caballero, Traba le pregunta cuál es la función del artista en la sociedad colombiana de ese entonces y González contesta que es ver a su alrededor y no incorporarse con mansedumbre a lo que llega por todos los medios de comunicación.” (Ruiz, 2026) Para ella, Colombia “era el espacio ideal para desarrollar su obra porque: No existe el comercio de la obra de arte, no existen los mecenas y lo que es más importante, no existe la crítica, ni las publicaciones de arte. Y la prensa ignora el arte o lo trastoca todo. Entonces el artista puede… tener libertad… El mundo hoy la describe como una pionera del pop latinoamericano o como una exploradora del kitsch, y sí, pero esas son etiquetas que se asignan desde afuera, pues González no estaba afiliada a estos movimientos: estaba siguiendo su propio camino, por el que llegó a conclusiones que podían verse similares pero que tenían una distinta voz latinoamericana.” (Ibíd)

Después de ver a la Colombia popular o profunda estremecida con la muerte de YJG que “salió a las calles con velas, fotos y mensajes; llenó el Movistar Arena y hasta dejó por fuera un número de personas suficientes para generar disturbios, la relevancia del ‘jimenismo’, como él mismo lo bautizó, queda establecida. La pregunta, entonces, es: ¿Por qué la gente se conmueve tanto con sus canciones si todas giran alrededor del trago, el derroche y las mujeres como transacción? ¿Por qué lo escuchan las mujeres si sus letras son machistas? ¿Por qué es un referente si hace apología a la violencia?” (Galindo, 2026) Una posible respuesta sigue Laura Galindo– sería la exaltación de la virilidad tradicional en el relato jimenista que, desde la visión de la antropóloga Mara Riveros, no se asume como una construcción social sino como un recurso de honor y supervivencia. Tener suficiente plata para gastar en trago y mujeres significa que el macho ha logrado su misión como proveedor; que es fuerte, porque bebe hasta que el cuerpo aguante, y que se ha ganado el respeto de los otros a través de una suerte de pacto ceremonial que se sella en las cantinas. La música de YJ refuerza esa identidad del hombre popular y la celebra.

Beatriz González por Mheo, 16 de enero de 2026, https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/mheo/mheo-414/

“Cuando González encuentra su voz, quizás con Los suicidas del Sisga, da un giro copernicano hacia lo popular, sus colores eran los mismos que veía en las vitrinas de los comercios de Bucaramanga, y sus materiales también cambian: El lienzo y óleo resultaron ser demasiado finos, por lo que fue necesario reemplazarlos. Sustituí el exquisito lienzo belga por láminas de metal de vallas comerciales y cambié la refinada pintura al óleo por esmalte sintético. Luego González experimenta con muebles y objetos cotidianos, y con sus grandes telones se pregunta: ¿Cómo nos llega el arte a nosotros?, nosotros la Latinoamérica barroca que admira, copia, apropia y remixea, que se mueve entre la violencia y la decoración.” (Ruiz, 2026) ¿Y entonces el fallecimiento de BGA por qué no produjo tanto ruido como el de YJG? Pues porque fue natural y con una edad avanzada lo que no despierta para nada el morbo como la muerte por un accidente aéreo; además la muerte de Beatriz no fue tan difundida por los medios, su arte es menos conocido por el pueblo y ella tenía menos seguidores.

En cuanto a las seguidoras de YJ, “puede que se deban a lo que la argentina Rita Segato llama El patriarcado de la seducción. La base machista sobre la que hemos construido nuestras dinámicas sociales ha erotizado atributos de la masculinidad hegemónica como el dinero, el poder, la seguridad y el éxito. Y a eso hay que agregarle que en las canciones de Jiménez, el trago y la borrachera le permiten a ese macho mostrarse débil y herido, algo que en sano juicio no ocurriría nunca.” (Galindo, 2026) YJ, además, se convirtió en una figura aspiracional para las clases populares. Un muchacho, vendedor de aguacates en la plaza de mercado, que triunfa en la música y se hace rico y famoso. No es la misma idea de la mujer que vivió medio cómoda y, a punta de talento y disciplina, se convirtió en ícono de las artes plásticas; eso sí, menos difundida y conocida por la mayoría. De todos modos, a través de ellos, quienes viven en las mismas o parecidas circunstancias encuentran una esperanza y algo de justicia social: el éxito no es solo para los nacidos en el privilegio.

Hay una cita famosa de Toni Morrison que, para mí –cita de Catalina Ruiz-Navarro que hago mía–, resume la obra de BGA: Este es precisamente el momento en que los artistas trabajamos. No cuando todo va bien, no cuando el panorama se ve soleado, sino cuando es difícil. (…) No hay tiempo para la desesperanza ni para autocompadecerse; nadie necesita silencio; no hay espacio para el miedo. Hablamos, escribimos, hacemos lenguaje. Así es como las civilizaciones sanan. Si algo caracterizó toda la obra de González, fue su compromiso con no dejar de ver y señalar. La artista contó muchas veces que la violencia y la política se hicieron ineludibles en su obra después de la tragedia del Palacio de Justicia de 1985: Volví a la pintura, al óleo sobre papel y sobre lienzo. El tema: la violencia que estábamos viviendo y a la que estábamos expuestos todos.

“González mantuvo siempre la mirada en esos momentos de tragedia, injusticia y turbulencia, los dejó en el testimonio y en la memoria.” (Ibíd) En muchos casos también se basó en el trabajo fotográfico de los reporteros gráficos para representar los iconos de la cultura popular, pasando por los ídolos del deporte, los políticos, los líderes religiosos y las representaciones de las culturas aborígenes y el arte precolombino. Todo eso conforma el legado que BGA nos deja para la construcción de nuestra humanidad, aunque al igual que YJG no creó para la gloria eterna, sino para que su comunidad disfrutara, se entendiera mejor a sí misma y convirtiera sus espacios placenteros en desarrollo social y artístico.

El sencillo de Yeison Se acabó alcanzó el número uno a la vez en ocho países latinoamericanos, un récord para un artista colombiano del género. En 2021, él fue reconocido como artista revelación latino por la revista Billboard. Como autor e intérprete de Aventuro, Vete, MLP, entre otros, fue también muy exitoso. Él disfruto estos éxitos con su fanaticada y sobre todo con su esposa, Sonia Restrepo, a la que siempre mostró amor, pues ella es madre de sus tres hijos: Camila, Thaliana y Santiago. Con ella llevaba más de 10 años de relación y lo acompañaba desde sus primeros pinos en el arte musical. Cuando se conocieron, ella ya tenía una hija Camila, que él acogió como suya también, formando una familia que sería complementada por los dos hijos mencionados. Sonia y Yeison se conocieron en una pequeña presentación que él tuvo en Manizales antes de alcanzar la fama; ella tenía 18 años y él 22. Era un lugar pequeño y llegué a cantarle a una barra de gente de dinero. No era Yeison, el gran artista; comenzaba mi carrera y llevaba dos años. La vi sentada con amigas y empecé a molestarla, Yeison le confesó a la Revista Vea según Tania Hernández Torres (2026). Sonia es contadora pública y tiene una especialización en derecho tributario, aunque en los últimos años se dedicó a su familia y a apoyar la carrera de su compañero.

Por su parte, BGA también formó una familia junto a Urbano Ripoll Rodríguez, gran arquitecto e ingeniero civil atlanticense -nació en Baranoa en 1934- con quien contrajo matrimonio en 1964, y adoptaron a su hijo Daniel Ripoll en 1968. Dos años antes de fallecer ella, falleció su esposo. Ambos decesos fueron notificados al público por Daniel Ripoll González. Esto puede parecer morbo, pero no lo es; la vida sentimental de esta pareja estuvo siempre bajo reserva, en privado, y alejada del chisme farandulero. Pero se sabe que fue una relación sentimental estable, intensa, formal, de compenetración intelectual recíproca.

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Así fue como BGA y YJG se convirtieron en dos grandes artistas de la cultura popular colombiana: ella en una de las artistas más influyentes del arte colombiano y latinoamericano del siglo XX y comienzos del XXI, y él en uno de los cantautores y compositores más influyente de la música popular colombiana y latinoamericana del siglo XXI. Es seguro que, pese a haber pasado los últimos diez años de sus vidas “en olor de multitudes” –sobre todo él- nunca llegaron a tener conciencia cabal de la enorme influencia de sus obras en el arte popular de su tiempo, y menos de la revolución que significó en la cultura colombiana sus maneras de componer canciones y pincelar realidades. En definitiva, BGA fue cercana YJG, no por un vínculo personal sostenido, sino por una afinidad popular marcada por lo convulsionado de la época que recogen en sus obras. Compartieron la convicción de que a través del arte popular se podía hacer algo por la cultura popular colombiana y latinoamericana.

Hace poco más de medio año, según Noor Mahtani (2026), YJG confesaba en una entrevista un temor que lo perseguía en sueños: morir en un accidente de avioneta. Nunca se lo he dicho a nadie. El capitán estaba desesperado con que íbamos a tener un accidente. Yo le decía que fuera y le diera una vuelta antes (…) Como a los ocho días vuelvo y me sueño la misma mierda… Que me subía al avión, se estrellaba y…”. Como el pasado 10 de enero se cumplió la temida pesadilla que enlutó a la música popular, enseguida algunas personalidades reaccionaron: No es fácil salir a cantar hoy en la feria de Manizales con esta tristeza en el corazón. Lo siento mucho, mucha fuerza para su familia, anunció en redes el cantante samario Carlos Vives. Admiré siempre tu manera de construir tu camino. Que dolor recibir esta noticia, perdemos todos con tu partida. La música nunca muere, compartió en X Fonseca. El presidente Petro también se refirió al deceso: Lamentablemente han muerto seis personas en un avión que al parecer se incendió en un vuelo, en las cercanías de Paipa”. Asimismo, Pipe Bueno, artista y amigo del fallecido, reconoció no lograr procesar la noticia: La vida es frágil y finita. Por eso hay que vivirla intensamente, amar sin medida y hacer lo que amamos como si hoy fuera el último día. Porque así, en un instante, se nos va… Perdimos a alguien que le dio un sentido enorme a esta industria.

Y con relación al fallecimiento natural de la artista y académica bumanguesa algunas personalidades reaccionaron así: La ministra de las Culturas, los Artes y los Saberes, Yannai Kadamani, en forma de homenaje, resaltó su vida y obra. El secretario de Cultura de Bogotá, Santiago Trujillo, dijo que la capital honra su vida y su obra y que la visión artística de González queda como una impronta indeleble en sus obras, en los columbarios, en el arte que nos enseñó a interpelar, a no olvidar. Asimismo, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, envió un saludo solidario a la familia de la artista y, de igual forma, destacó el valor de los columbarios o conjunto de nichos de las urnas cinerarias del Cementerio Central como una huella indeleble de su talento y de su mirada única de la historia y la violencia en Colombia”. El exministro de las Culturas, Juan David Correa, mencionó el legado invaluable que deja González en el país y la describió como una pionera que abrió el camino para la imaginación y el arte político de gran potencia en el país y el mundo. Por su parte, Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia, retrató a la artista como una defensora acérrima de la paz y como un ser humano excepcional. (M. C. de EE, 2026)

Conservando las diferencias y consolidando sus semejanzas, en suma, entonces, ambos son paradigmas de la cultura popular: mientras la artista plástica BGA es un ejemplo de potencia para las artistas de la región y un orgullo para Colombia, pues ella es una de las figuras más valientes y vanguardistas del arte colombiano y latinoamericano. Y las canciones de YJ retratan la idiosincrasia de la clase popular y “representa la posibilidad de materializar las aspiraciones de esa misma clase. Esto, desde luego, no legitima sus narrativas ni tampoco indulta sus violencias, solo las explica para que podamos cuestionarnos y proponer unas nuevas.” (Galindo, 2025) A pesar de los ataques de las culturas hegemónicas o por ellos, hay solidaridad y resistencia en la cultura popular colombiana. Atacarla es atacar el pensamiento comunitario, y por eso algunos gobiernos de derecha o ultra derecha lo hacen. Pero estos artistas demuestran que la cultura popular sigue reinventándose: ¡Gloria eterna y paz infinita en sus tumbas!. ¡Ojalá que sus talentos perduren para siempre en Colombia y América Latina!

INDISPENSABLES MURMULLOS REFERENCIALES

Banco de la República y Villegas Editores (2009, nov). Arte Internacional. Colección del Banco de la República. Ensayo y selección de obras por Beatriz González. Banco de la República y Villegas Editores: Bogotá.  

elespectaor.com (2026, ene 12). Lo que perdimos con Yeison Jiménez y Beatriz González. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/editorial/lo-que-perdimos-con-yeison-jimenez-y-beatriz-gonzalez/

GALINDO, Laura (2025, ene 16). ¿Por qué el público quiere tanto a Yeison Jiménez?  El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/lauragalindo/por-que-el-publico-quiere-tanto-a-yeison-jimenez/

HERNÁNDEZ TORRES, Tania Alejandra (2026, ene 10). Ella es Sonia Restrepo, la pareja de Yeison Jiménez, la madre de sus 3 hijos y con quien se iba a casar. El Tiempo, Bogotá, https://www.eltiempo.com/cultura/gente/ella-es-sonia-restrepo-la-pareja-de-yeison-jimenez-la-madre-de-sus-3-hijos-y-con-quien-se-iba-a-casar-3523414

GONZÁLEZ QUIROZ, Dairo Elías (2022). Triple aventura académica. Aventura de la oralitura II. Bogotá:  autoreseditores.com

Magazín Cultural de El Espectador (2026, ene 9). Beatriz González: reacciones del mundo cultural tras la muerte de la artista colombiana. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/beatriz-gonzalez-reacciones-del-mundo-cultural-tras-la-muerte-de-la-artista-colombiana/

MAHTANI, Noor (2026, ene 10). Muere el cantante Yeison Jiménez en un accidente de avioneta. El país de España, Madrid https://elpais.com/america-colombia/2026-01-11/muere-el-cantante-yeison-jimenez-en-un-accidente-de-avioneta.html#?rel=lom

wikipedia.org (2026). Biografía de Beatriz González. Fundación Wikipedia, San Francisco, California, USA. https://es.wikipedia.org/wiki/Beatriz_Gonz%C3%A1lez_(artista)

________________. Biografía de Yeison Jiménez. Fundación Wikipedia, San Francisco, California, USA.

2 respuestas a «BEATRIZ GONZÁLEZ Y YEISON JIMÉNEZ, ÍDOLOS POPULARES»

  1. Y se siente en diferentes escenarios de nuestro territorio nacional, el fervor que inspiraba nuestro cantante del bello municipio de Manzanares; no es sino ver la cantidad de fans que llenaron los alrededores del estadio Nemesio Camacho El Campín; no cabía una culebra parada.
    Que Dios lo tenga en su gloria y que descanse en paz. 🙏

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