ALARMAS Y BENEFICIOS DEL NUEVO SALARIO MÍNIMO

Amables lectores multicreyentes y sentipensantes, el presidente Gustavo Petro Urrego (GPU) firmó el 29 de diciembre el decreto que aumenta un 23,7 por ciento el nuevo salario mínimo –NSM– para el 2026 en el que, sumado el auxilio de transporte, el monto total fue redondeado por el Gobierno en los dos millones de pesos, poniéndole así punto final a unas largas semanas de especulaciones y anuncios. Es el aumento más alto en más de tres décadas y el primero de dos dígitos en lo corrido del siglo; en los beneficios y perjuicios de éste me voy a detener ahora, pues él despertó fuertes críticas y también apasionadas defensas.

Desde la instalación del Congreso, el pasado 20 de julio, el presidente venía hablando de su incremento y de cómo aprovecharía la última oportunidad que tenía para fijarlo. En meses siguientes, varias figuras del Gobierno estuvieron hablando de un incremento sustancial. Y en la mesa de negociación los sindicatos pusieron sobre la mesa un alza de 16 %. Lo que sucedió el pasado lunes 29 superó todas las expectativas, para bien y para mal. A través de una alocución, GPU anunció dicho aumento. La inflación cerró el 2025 apenas por encima de 5 %, lo que implica que el alza del NSM está un 18 % por encima del crecimiento en los precios nacionales.

Esto también implica que los trabajadores que devengan un SM recibirán COP 1.750.905 a partir del 1° de enero de este año. El subsidio de transporte aumentó en 24,5 %, quedando en COP 249.095. Este abultado incremento está muy por encima de la inflación y no se veía desde los años 80. El presidente Petro defendió la medida como una jugada de reactivación de la economía, mientras que analistas advierten de potenciales problemas. Según GPU, “el aumento del mínimo favorece al conjunto de la economía, pues los trabajadores que están por encima de ese umbral tratan de que sus salarios se incrementen en ese porcentaje, por ejemplo. Y, a su vez, también pone a circular más dinero que, según el mandatario, redunda en beneficios en ventas para trabajadores de la economía popular que están por debajo del umbral del mínimo.” (Ojeda y La Rotta, 2025) Este NSM le permite al mandatario mostrarse amigo del pueblo y poner a su contraparte a los ricos, que por codicia son los que más se oponen. Definitivamente, es una jugada maestra para abrir la plaza electoral de este año.

A partir de este año, esta remuneración mínima legal es para alrededor de 2,4 millones de colombianos. “Es entendible que esta noticia alegre a esos afortunados hogares que verán elevar su compensación mensual en un porcentaje que no se registraba desde 1993. De hecho, en años recientes, los incrementos para este segmento minoritario de los trabajadores han sido muy generosos, con varios puntos porcentuales por encima del costo de vida y la productividad. Y es natural buscar nivelar las condiciones de vida de un sector de la sociedad. Pero sin saltarse parámetros lógicos y técnicos”, afirma uno de los últimos editoriales de El Tiempo de 2025.

La verdad es que el alza inédita que anunció la administración Petro no se salta dichos parámetros, pues, ella se fundamentó en el informe que la Organización Internacional del Trabajo–OIT–entregó este año al Ministerio de Trabajo sobre el SM vital y móvil, una referencia distinta al SM legal, ya que mide el ingreso necesario para garantizar el acceso real a la canasta básica familiar. “Según lo explicado por el jefe de la Oficina de Cooperación y Relaciones Internacionales del Ministerio de Trabajo, Diego Garzón, se estableció que como mínimo un adulto debe consumir 2.856 calorías al día, lo que en pesos se traduce en un gasto mensual de COP 394.819. Para un hogar de cuatro personas, esta cifra llega a los COP 1.288.654. En costos de vivienda (durabilidad, espacio, instalaciones y accesorios), tener una que se considere digna ronda los COP 143.099 por persona, que serían COP 587.192 para un hogar de cuatro. Si se suma el costo de servicios públicos, de COP 124.588, da un total de COP 711.780.” (Ojeda y La Rotta, 2025) Están además los rubros de salud, educación y otros gastos esenciales –transporte, ropa, productos de limpieza y comunicaciones–. Por persona son COP 154.606, mientras que las otras necesidades del hogar son COP 827.549. En suma, un SM vital y móvil para un hogar de cuatro integrantes es de COP 2.982.960. “Lo que el Ministerio de Trabajo y las centrales obreras sostienen con estas cifras es que el ingreso más básico que hoy reciben los trabajadores en Colombia está por debajo de lo que organismos como la OIT consideran como un umbral mínimo.” (Ibíd)

Siendo así, entonces, el argumento del presidente Petro para sustentar el aumento histórico del NSM –el más alto en la historia del país– es una mezcla de lo popular con una visión alternativa de la teoría económica. Él dice que es necesario dignificar a los trabajadores, que Colombia estaba muy atrasada en comparación a la región en términos del salario básico y que las familias del país necesitan más ingresos apenas para subsistir. Señala además que está aplicando los principios de la teoría de John Maynard Keynes, y que todos los datos que ha visto muestran que el desempleo se reduce a medida que aumenta el salario.

El aumento del NSM fue una noticia anunciada con anterioridad: se completaron tres negociaciones durante tres meses en las que Gobierno Nacional, los empresarios y los sindicatos, en representación de los trabajadores, no se pudieron poner de acuerdo; pero con el ingrediente extra de intervenciones de Gobierno (desde mediados de año) dando por hecho que se impondrían dos dígitos por voluntad presidencial. Entonces, como no hubo acuerdo el mandatario lo decretó: “Fue una negociación por decreto”, precisó un usuario en las redes. Lógicamente, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores –CUT–, Fabio Arias, celebró con sus compañeros esta decisión. En entrevista con El Espectador, dijo que “estas son buenas noticias para los trabajadores”. Y añadió: “Ningún gobierno, en ningún momento” se había atrevido “a hacer un incremento de esta magnitud y de esta naturaleza para ayudarle a los trabajadores y ayudar especialmente a cerrar esa brecha tan grande que se ha acumulado históricamente en el país”.

Claro que no se pueden ignorar aquí el contexto político y la intención con la que el primer mandatario toma una decisión de esta magnitud. “Ad portas del arranque del año electoral y con el proyecto petrista en busca de reelegirse, esta llegada a los dos millones de pesos constituye un poderoso insumo proselitista. Los réditos que la Casa de Nariño y sus candidatos cercanos recogerán en la campaña no serán pocos y robustecerán esa narrativa” (eltiempo.com, 2025) que les favorece. No obstante, algunos de los perjuicios serían: primero, el alza de 23,7 por ciento fue inédita porque supera por siete puntos porcentuales la máxima petición de los sindicatos, y por casi 17 puntos porcentuales la recomendación técnica de inflación más productividad.

Chócolo, 07 de junio de 2024 https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/chocolo/chocolo-22

La verdad es que el aumento del salario no conlleva necesariamente a la inflación. “Entre 2003 y 2005, Néstor Kirchner duplicó el salario mínimo y la inflación subió solo un 8,5 %. Entre el 2020 y el 2022 López Obrador subió 60 % el salario y la inflación subió en promedio 4,2 %. En Colombia, para aterrizar la cosa, el salario aumentó 60 % en los últimos cinco años y la inflación está en el 4 % –veníamos de una inflación de 13 % en 2022–.” (Londoño, 2026) Es un mito castrador que la inflación se dispara si se sube excesivamente el SM: “Si la gente gana más, comprará más y los precios se subirán”, dice ese mito.  Pero “el salario no crea el valor de las mercancías: es solo una parte del valor ya producido”, pues el valor de las mercancías depende de la cantidad de trabajo necesario para producirlas, los insumos y la organización del proceso productivo. “No depende de cuánto de ese trabajo regrese al trabajador en forma de salario.”

“Segundo, que el Ejecutivo pueda definir unilateralmente el incremento salarial no significa que lo haga sin las debidas justificaciones técnicas. La inclusión del concepto de salario vital habría requerido, por sus impactos sobre la política salarial” (eltiempo.com, 2025), más discusión democrática con los empleadores y empresarios, antes de imponerla por decreto. Las grandes empresas (50%), sobre todo los medianos negocios (20%) y las micro (11%), lo pensarán dos veces antes de contratar formalmente nuevos empleados. “De hecho, ya hay un antecedente en 2017 de un fallo del Consejo del Estado que anuló el decreto que fijó el aumento para 2016 por falta de sustentación suficiente.” A la administración Petro le corresponde seguir argumentando en los próximos meses “las razones y los cálculos que condujeron a esta elevada alza. Las indeseables consecuencias que, durante el 2026 y en plena campaña electoral, se experimenten en la economía nacional tendrán como responsables a la Casa de Nariño” (Ibíd) y los candidatos que busquen la reelección de su proyecto político.

Para el Gobierno, sigue El Tiempo, la notable reducción en la tasa de desempleo –que en noviembre pasado llegó al 7 por ciento– es uno de los motivos que sustentan el alza. Sin embargo, de los 993.000 nuevos puestos de trabajo creados en ese mes, 602.000 son informales. Además, la tasa de informalidad laboral tuvo un leve incremento a 55,4 por ciento frente a noviembre del año pasado. Otro frente de alarma es el inflacionario. Los aumentos del mínimo están directa o indirectamente vinculados a los precios de bienes y servicios básicos, incluso multas, cuotas, aportes a seguridad social y tarifas. De acuerdo con Asobancaria, este 23 por ciento de incremento podría impactar la inflación “entre 165 y 263 puntos básicos”. En otras palabras, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) sufriría “fuertes presiones al alza y se reducirá el margen de maniobra del Banco de la República para bajar las tasas de interés, incluso con posibilidad de verse elevadas. Ni hablar de los impactos fiscales en medio de la crisis actual: por cada uno por ciento de incremento salarial, el gasto público adicional alcanza los 400.000 millones de pesos”, termina planteando El Tiempo.

Tercero. La tensión entre formalidad e informalidad es uno de los puntos claves en la discusión del NSM. “Si bien el país cuenta hoy con una tasa de desempleo en un dígito y en mínimos históricos, este crecimiento en puestos de trabajo se ha dado, principalmente, en posiciones de cuenta propia, como se les conoce oficialmente. Estos son empleos que suelen ser asociados con la informalidad, cuyo último registro se situó para octubre en 56,1 %, la misma cifra registrada en enero y muy cerca del máximo del año, 57,7 %—marzo—.” (Ojeda y La Rotta, 2025) Uno de los argumentos de la oposición es “que el consiguiente aumento de los precios de los bienes y servicios se come el aumento del salario mínimo. Falso. En los últimos cinco años el mínimo ha tenido un aumento real en su poder adquisitivo del 17 %, como demostró recientemente Mauricio Cabrera —Cambio, diciembre 15—.” (Londoño, 2026) Aunque sí hay una mínima posibilidad que la informalidad pueda aumentar sobre todos en los grupos poblacionales jóvenes. Pero también es cierto que se ha ignorado el papel fundamental de las grandes emprensas en la empleabilidad de estos grupos poblaciones y su capacidad real para afrontar esta alza del SM.

Cuánto –preguntas de Julio César Londoño que hago mías– les deben los empresarios a los asalariados del país por tantos años de aumentos miserables; cuántas personas no pudieron comprar una pastilla de analgésico para ellas o un helado para su hijo porque la ANDI consideró que los 18.000 pesos mensuales que solicitaban las centrales obreras para el aumento de 2010 era demasiado; cuántos ceros tendrá la suma que las empresas les han robado al obrero y al empleado en decenios de aumentos estíticos del salario mínimo. ¿Algún economista tradicional puede ayudarme con este cálculo? Ejercicio: si les robo diez mil pesos mensuales a los millones de obreros y empleados colombianos, ¿cuántos miles de billones acumulo en 50 años?

En síntesis, las desventajas o perjuicios del NMS son resumidas por José Antonio Ocampo, Alejandro Gaviria y Cecilia López Montaño, que formaron parte de la administración Petro en los primeros años, hasta el columnista de El Espectador, Salomón Kalmanovitz, quienes “advirtieron que estamos ante una posible catástrofe. En esencia, argumentan, el aumento del mínimo va a disparar la inflación, fomentar la informalidad laboral, afectar al 90 % de los trabajadores que no ganan un mínimo y hacer que el Estado, que anda en crisis económica, tenga que gastar aún más plata en nóminas desorbitantes. En palabras de Kalmanovitz, “el alza del salario mínimo decretado descojona la economía: dispara la demanda y la inflación, obliga al Banco de la República a elevar tasas de interés, ganándose su fustigación por intentar apagar el incendio iniciado por el presidente”.” (elespectador.com, 2026). Antes los beneficios y perjuicios señalados, en los próximos meses, es fácil predecir, que estarán llenos de más peleas, cada vez más agrias.

Sea como sea, el clamor del establecimiento michicato y mezquino es comprensible. “Durante decenios, el regateo del gobierno, los empresarios y las centrales obreras se centraba alrededor de unas décimas. Los empresarios juraban anualmente que el aumento debía ser del 4,3 % porque un 4,5 % significaría el apocalipsis de la empresa nacional. Esto cambió en 2021 cuando el gobierno de Iván Duque decretó el primer aumento de dos dígitos de la historia del país y fijó el salario en 10 % debido, en especial, a las alzas de los alimentos por efecto de la pandemia. En los años siguientes, los aumentos se han mantenido en este orden y ahora el mínimo supera por primera vez la barrera del 20 %.” (Londoño, 2026) Además, el comercio minorista registró en octubre de 2025 ventas superiores en 10 % a las ventas de octubre del 2024, y el desempleo cayó al 7 % al cierre del 2025.

En suma, amables lectores multicreyentes y sentipensantes, teniendo en cuenta las ventajas y desventajas señaladas, permítanme finalmente estas conclusiones: 1ª Subir el SM no genera inflación por sí mismo; al contrario, mejora las condiciones de vida y dinamiza la economía. Es decir, que la gente viva mejor no es el problema; los problemas verdaderos del país son los billones que se esfuman en los agujeros negros de la contratación pública, algunas oscuras alianzas público-privadas, los altos costos de los operadores, los altos sueldos de los senadores y la perrata tercerización del empleo que los gobiernos anteriores alcahuetearon.

Polarización aumentó 23,7% por Chócolo, 02 de enero de 2026 https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/chocolo/chocolo-36

2ª Aunque es imposible cerrar la brecha del número de pobreza de un momento para otro y tratar de hacerlo con base al NSM, es exagerado; pero éste es un paso importante para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Obvio que es bueno aumentarles el salario a los pobres, y obvio que dos millones de pesos son insuficientes para una persona que debe sostener un hogar de cuatro personas. “¡Dos millones, es decir, el valor de la cuenta que paga un senador en Harry Sasson por un almuerzo para cuatro personas rociado con dos botellas de vino!” (Londoño, 2026) También es obvia la posibilidad que el Consejo de Estado tumbe el salario mínimo porque se sale del marco jurídico de la Constitución para determinar el mismo.

3ª Por supuesto que muchos trabajadores celebraron el incremento, demostrando su frustración con un sistema que los ha excluido y precarizado. Sus voces son esenciales. Más allá de que el Gobierno sea acusado de populista por el gran incremento que, querámoslo o no, combate la desigualdad, “el problema existe y marca la vida de las personas. El populismo es popular precisamente porque hay millones de ciudadanos que sienten que les han dado pocas respuestas y que las instituciones favorecen a unos pocos. Empero, en ese grupo de personas que quieren mejores condiciones caen el más de 90 % de empresas pequeñas que no saben cómo van a mantener sus nóminas, que no tienen apoyos estatales y que sufren ante la falta de productividad”, plantea El Espectador en uno de sus primeros editoriales de 2026.

La ANDI y su vocero Bruce Mac Master también aseguran que el nuevo salario mínimo quebrará miles de pequeñas empresas. Yo creo –palabras de Julio césar Londoño que hago mías– que el impacto salarial –que es real y que seguramente amerita la definición de incrementos diferenciales– afectará las utilidades de los pequeños y de los grandes. Los grandes pagan nóminas numerosas, pero facturan en grande. Las empresas pequeñas facturan poco pero tienen pocos empleados. Y todas, las pequeñas y las grandes, se beneficiarán de un consumo que se ha mantenido al alza en los últimos años, como se refleja en las cifras del consumo de bienes y servicios y en las espléndidas utilidades que están registrando los bancos y los grandes grupos económicos. Para no hablar de lo que «yo creo», sigue Londoño, miremos cifras: en conjunto, las Pymes de los sectores de construcción y comercio son las que más han facturado este año. A la fecha, han registrado ingresos de COP 99,5 billones y utilidades de COP 3,23 billones (dato de Supersociedades publicado por La República).

4ª Se dice que el NSM colombiano es uno de los más altos de la región. Cierto: “Pasamos del salario mínimo al salario máximo”, dijo irónicamente Óscar Alarcón. “Estuvimos en el sótano toda la vida, pero ahora ocupamos el quinto lugar, por debajo sólo de Costa Rica, México, Uruguay y Chile. Paso a paso, vamos pagando una infame, antigua y peligrosa deuda social.” (Londoño, 2026) Pese al aumento real del 18% del SM, Colombia aún está por debajo del SM vital sugerido por los estudios de la OIT y por los países mencionados.

En medio del ataque de USA a Venezuela y la amenaza a otros países de la región, a Londoño y a mí nos preocupa lo que pueda hacer la extrema derecha, sin un candidato presidencial presentable y desesperada por recuperar el poder: otro magnicidio, despidos masivos, ataques terroristas. Ojalá nos equivoquemos y los Trizas y los Laureanos no escalen lo que mejor saben hacer, lo que siempre han hecho, incendiar el país. ¡Ojo, Colombia! A pesar de los beneficios señalados del NSM, tiempos difíciles nos aguardan.

Adenda 1. Este breve ensayo fue elaborado con las asesorías de los jóvenes economistas alternativos Raiza Andrea e Isaac Camilo González Romero.

Adenda 2. Reitero a todos los amables lectores multicreyentes y sentipensantes, a quienes aprecio y respeto montones, el deseo de un próspero año nuevo: qué las energías positivas del universo, los cósmicos susurros sagrados y las ciencias pobladas de amor, educación y virtud nos protejan.

INDISPENSABLES MURMULLOS REFERENCIALES

elespectador.com (2026, enero 2). El debate engañoso sobre el mínimo. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/editorial/el-debate-enganoso-sobre-el-minimo/

eltiempo.com (2025, dic 30). Salario de ‘campaña’. El Tiempo, Bogotá, https://www.eltiempo.com/opinion/editorial/salario-de-campana-3520890

Londoño, Julio César (2026, enero 3). ¿Mínimo o ínfimo? El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/julio-cesar-londono/minimo-o-infimo/

Ojeda Diego y La Rotta, Santiago (2025, dic 7). Lo bueno, lo malo y lo feo del aumento del salario mínimo que anunció el Gobierno Petro. El Espectador,Bogotá,https://www.elespectador.com/economia/macroeconomia/salario-minimo-en-colombia-preguntas-y-preocupaciones-que-deja-el-aumento-de-23-para-2026/

8 respuestas a «ALARMAS Y BENEFICIOS DEL NUEVO SALARIO MÍNIMO»

  1. «Al pueblo nunca le toca», decía nuestro Salom Becerra. Y cuando le toca, berrean por todas partes los que se apropian de la plusvalía. Es una apuesta audaz cuyo éxito es altamente factible.

  2. ¡Humm!
    Aún no asimilo esta determinación del salario mínimo 2026; el tiempo será quien va a juzgar.
    Esperando que favorezca en verdad a la masa trabajadora; es lo único que importa.

  3. El más y mejor beneficiario del SM es el obrero para quien fue diseñado, él que anhela todos los años conseguir su propósito es el que produce la economía de los Empresarios con mucho ahínco… Gracias al mandato actual que está velando por un mejor devenir en la población Colombiana…

  4. ¡Excelente Artículo, estimado Profesor!

    Alta es la gravedad en ese aumento desproporcionado…

    ¡Cuenta verdad en cada uno de sus análisis! Deja mucho para pensar y meditar…

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