LA POBLACIÓN MIGRANTE LATINOAMERICANA
Hombres y mujeres de esos que caminan
que se van al exterior a reponerse:
Algunos la buena suerte les florece
y consiguen por allá un cambio de vida,
a otros por no deja los asesinan que
ni siquiera su cadáver aparece.
Yo los he visto. A los que emprenden el Gran Viaje, los he visto. Vienen subiendo, y son miles: hacen parte de la migración que empieza en el origen de los tiempos y se pierde hacia adelante. Porque la humanidad va en camino, en un planeta donde lo que fluye es permanente, y lo sedentario no es más que espejismo.

Amables lectores multicreyentes y sentipensantes, la última estrofa de Penas de mi tierra del campesino profético y compositor vallenato Máximo Movil, y las palabras de Laura Restrepo me sirven de umbral para decir que la historia de la humanidad, como su desarrollo, tiene mucho que ver con las migraciones, desplazamientos a otros lugares o países motivados por el deseo de encontrar mejores condiciones de vida. Son muchos los ejemplos, en diversos países del mundo, de cómo los migrantes han contribuido no solo a su diversidad racial, sino también a su propio desarrollo económico, científico, cultural, deportivo y recreacional. Pero las cadenas, los grilletes y las balas que, por aporofobia, racismo y una equivocada política xenofóbica “les pegan” en EE UU a los migrantes expulsados de diferentes países de América Latina-AL-, no solo violenta su dignidad como seres humanos, también desconoce los sacrificios personales y familiares que hicieron para llegar ahí: ese es el tema de hoy.
Este tema clave del mundo contemporáneo, que vemos repetirse por distintas geografías de manera masiva, según Chimamanda Ngozi Adichie -citada por Sergio Ramírez (2018)-, abarca “un viaje desde los páramos oscuros de la miseria y el desencanto hacia la gran vitrina iluminada de la riqueza y la prosperidad, resguardada por muros de concreto y cercos de alambre de púas”. Adela Cortina, en su libro Aporofobia, el rechazo al pobre, demuestra algo que por obvio solemos olvidar: “los emigrantes parecerían ser rechazados porque provienen de culturas extrañas, pero eso no es lo fundamental: no se les admite porque son pobres. Eso quiere decir aporofobia: la fobia a los pobres. Lo que nos molesta, dice, es la pobreza, no la inmigración… Es una tendencia que se origina en el cerebro humano; rechazar lo que nos molesta o incomoda. Se habla mucho de xenofobia, de islamofobia, y es verdad que existen. Pero en todos esos casos si traen dinero o algo que parece beneficioso se les acoge sin remilgos”. (Ibíd)
Los países poderosos del mundo occidental creyeron que la gente se iba a quedar quieta, “confinada, ya sin tierra, sin trabajo, sin hogar, sin futuro, viendo cómo las grandes corporaciones se apoderan del mundo, viendo cómo el uno por ciento de la humanidad se hace dueño de la mitad de la riqueza planetaria.” (Ospina, 2018) Nunca supimos tanto del mundo, “pero nunca estuvo el mundo más en peligro. Antes podían decir que era alarmismo, y se tranquilizaban no mirando la realidad sino las estadísticas. Ahí estaban los titulares de los medios para ofrecer un panorama tranquilizador. Ahora los titulares son alarmantes y las estadísticas son escalofriantes.” (Ibíd) La edad del optimismo -continúa William Ospina- nos vendió la ilusión de que un montón de males habían quedado atrás: Los éxodos, las guerras, las torturas, los déspotas ignorantes y prepotentes eran cosa del pasado. Y nos acostumbramos a encontrar una explicación local para los males que inventaba el presente. Pero tal vez es Borges el que tiene razón, tal vez el tiempo es cíclico, y tal vez “en edades futuras”, “cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita noche de su palacio fétido el Minotauro”. Parece que Hitler o Stalin están agazapados en el presente. Si algo nos está diciendo el presente, es que la humanidad nunca alcanzó sus grandes conquistas para siempre.
¿Qué pasa con esos miles y miles de africanos que se lanzan en sus pateras suicidas a buscar el sueño de la Europa del bienestar y de los Derechos Humanos? ¿Esos que se arriesgan a convertir el Mediterráneo en un cementerio? ¿Qué pasa con esos cientos de miles de venezolanos que están haciendo entre incontables penalidades el viaje por las naciones vecinas? ¿Y qué significan esos miles de centroamericanos que avanzan hacia las ciudades del sueño americano? ¿Tendrán sólo una explicación local estas cosas, o serán las crecientes señales de un mundo que ya no es patria para sus hijos, de una época que produce opulencia para unos pocos y miseria para millones y millones? Creímos que estábamos en la época de los transbordadores espaciales y de los trenes de altísima velocidad, pero las muchedumbres que huyen viajan a pie. Creímos que íbamos entrando en el Apocalipsis, pero apenas estamos llegando al Éxodo. (Ospina, 2018)
La población migrante mundial y sobre todo la de AL en USA se ha convertido en el chivo expiatorio favorito de su presidente Donald Trump-DT-, la derecha y la ultraderecha, que repiten bulos sin respaldo empírico ni mucho menos científico. “En ella han encontrado una coartada para ocultar su falta de propuestas y de soluciones reales. En sanidad, los datos muestran que las personas migrantes usan menos el sistema que la población autóctona y, sin embargo, lo sostienen también con su trabajo y sus cotizaciones. Se afirma que quitan empleo, pese a que su trabajo en sectores clave sin los cuales la economía no funcionaría. En vivienda, el problema no es la inmigración, sino la falta de políticas públicas y la especulación. Culpar al más vulnerable es una estrategia vieja: simplifica problemas complejos y evita señalar a los verdaderos responsables. Defender derechos no es repartir escasez, sino ampliar oportunidades. La democracia se debilita cuando se construye sobre el miedo, la mentira y el odio, y se fortalece cuando se apoya en datos, igualdad y justicia social”: he aquí una hipótesis de Mouad Bouzbita Kallouche (2026) que hago mía.
El año que lleva el presidente procesado de EE UU “ha llevado la lógica antimigratoria global al paroxismo. Su Administración ha impulsado muchas iniciativas políticas que multiplican la deportación de migrantes sin papeles; cancelan los procesos actuales y futuros de protección temporal; militarizan la frontera con México; imponen la repatriación de expulsados a países terceros; y dan carta blanca a las fuerzas de seguridad en este campo, entre otras cosas. La guerra contra los migrantes se extiende a las escuelas, los hospitales y las parroquias en las que estos buscan refugio. La cárcel ilegal de detención de combatientes enemigos de Guantánamo se ha transformado en un campo de concentración para personas sin papeles” (Fanjul, 2025), cárcel infame que está bajo control de USA pero escapa a sus leyes protectoras.
En una iniciativa inadmisible del 2025, legisladores de Misuri y Misisipi propusieron premiar la delación de migrantes irregulares con 1.000 dólares por cabeza. Pero en enero de este año su punto máximo llegó con el asesinato de dos hombres y la detención de un niño peruano de 5 años en Minesota, Liam Conejo Ramos, por ICE, el ejército domestico de USA. Él y su padre, peticionarios de asilo, quienes fueron detenidos en la entrada de su casa en un suburbio de Minneapolis al final de enero. La foto del pequeño Liam conmocionó a Norteamérica y a AL, que ya había visto a dos ciudadanos estadounidense muertos a tiros por otros agentes en la misma ciudad a principios de enero. Aunque la paranoia contra el inmigrante no entiende razones y mucho menos estadísticas, por esa represión y otras políticas trumpistas, según Miriam Jordan, La población migrante en EE UU disminuye por primera vez en décadas, pues, un análisis de los datos del censo realizado por el Centro de Investigaciones Pew reveló que, entre enero y junio de 2025, la población nacida en el extranjero disminuyó en casi 1,5 millones de personas.
Sin embargo, la curva de los datos de migración asciende en el mundo cada año y 2025 no fue la excepción. “Unos 304 millones de personas viven hoy por fuera de su país de nacimiento, según la Organización Internacional para las Migraciones…; eso es casi un cuatro por ciento de la población mundial. De manera voluntaria, y tantas veces forzada, nos movemos para buscar seguridad, educación, trabajo, familia.” (Ardila, 2025) El año pasado fue uno de los más crueles padecidos por los migrantes. Por las acciones efectivas en su contra en países como EE UU, “y por el odio que se extiende en el planeta como el peor de los virus, azuzado por hombres poderosos que hacen de la xenofobia una estrategia política y de la indolencia un modo cómodo de mirar el mundo.” (Ibíd)
“En los últimos cinco años, más de 600.000 personas regresaron al norte de Centroamérica, pero las dinámicas recientes muestran un cambio en el perfil de los retornados. Ahora regresan cada vez más personas que llevan tiempo viviendo en el país de destino, con mayor arraigo allí y menos en el país del que habían emigrado. En Honduras, por ejemplo, durante casi una década (2016-2025) el promedio de retornados con hijos fuera del país fue de 8,03%, pero entre diciembre de 2024 y marzo de 2025 esa proporción se disparó al 29,74%, según una encuesta del Sistema Integral de Atención al Migrante Retornado de Honduras…” (Muñoz, 2026)

Los cartones de Garzón, 02 de febrero de 2025, https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/garzon/cartones-de-garzon-176/
Realmente, en USA, la arremetida batió récords. De acuerdo con un boletín del Departamento de Seguridad Nacional de hace unos días, continúa Laura Ardila Arrieta, a lo largo de 2025 fueron arrestados 595 mil inmigrantes en ese país y deportados 605 mil. En España -y eso que su presidente ha mantenido benignas políticas migratorias e incluso da una razón fundamental al New York Times (2026) por la que Occidente necesita a los migrantes-, el segundo gran destino de los latinoamericanos, pudimos verle la cara al odio, por ejemplo, la noche en que en una región de Murcia salieron encapuchados, con insignias de ultraderecha y palos en las manos, a cazar ilegales, luego de que algunos líderes del partido de ultraderecha Vox prometieran expulsar a ocho millones de migrantes. Pero el caso más aberrante de las migraciones e inmigraciones está sucediendo en República dominicana con haitianas violadas para evitar ser deportadas y abandono escolar: El recrudecimiento de las medidas migratorias contra haitianos en República Dominicana está exacerbando la crisis de derechos humanos.
“Con extensas costas sobre dos océanos, Colombia, nuestro lindo país, es como una casa de esquina”, dijo un autor nacional. Tiene razón: es una casa de esquina. “Y, como tal, la atormentan los problemas que sufre toda casa de esquina. Empezando porque las calles del mundo, los océanos que nos permitieron llegar a todos los continentes, ayudaron a convertir al lindo país en exportador de droga y puerto de arribo de terrícolas desventurados que buscan un futuro mejor y utilizan a Colombia como trampolín.” (Samper, 2024). Pero además de ser país trampolín pues permite el paso de muchos migrantes de otras nacionalidades, Colombia no se queda tan atrás en este problema: el aterrizaje de vuelos con compatriotas deportados provenientes de EE UU es un trámite habitual en la política exterior colombiana. Según cifras de Migración Colombia, en 2024 fueron recibidos 14.226 connacionales, en promedio, en dos vuelos semanales. Sin embargo, al inicio de 2025 “el rechazo del presidente Gustavo Petro al ingreso de dos de estos aviones —según el mandatario, por las condiciones inhumanas del traslado— puso en el foco mediático la situación de los migrantes irregulares, un debate avivado por la llegada” (Quevedo, 2025) de DT a la Casa Blanca. La actitud trumpista frente al caso de nuestros migrantes, bueno frente a casi todos los casos, es inhumana e injusta. Obvio que EE UU “tiene derecho a deportar a los migrantes irregulares, pero no puede hacerlo de cualquier forma: las deportaciones masivas están prohibidas por el derecho internacional y debe respetarle a todo migrante su dignidad humana.” (Uprimny, 2025)
Es cierto -sigue Rodrigo Umprimny- que estos migrantes violaron la ley al entrar o permanecer irregularmente en USA, pero también es cierto que la inmensa mayoría son trabajadores honestos, que simplemente emigraron en busca de mejores oportunidades, como lo hizo en 1885 Friedrich Trump, el abuelo alemán del actual presidente. Porque DT, como muchos gringos, es descendiente de inmigrantes. Por eso es inaceptable que Trump, un condenado por 34 cargos, califique de asesinos, capos de la droga, pandilleros, en fin, de peligrosos criminales a todos los migrantes deportados para justificar el maltrato que han sufrido y que sean esposados en su retorno, aunque ninguno tenía condenas o antecedentes penales. Los colombianos no deberíamos silenciar ni aceptar estas “trumpadas” contra la democracia y los migrantes del actual gobierno gringo. Los riesgos que representa DT deben ser enfrentados con una estrategia inteligente y coherente por el enorme poder de EE UU, como ya lo demostró el presidente Petro en reunión con él en Washington.
A propósito del caso colombiano, nuestra poeta Andrea Cote-Botero, que vive en El Paso-Texas, piensa que la criminalización de la actividad humana de migrar, a través de discursos de estigmatización, es un asunto grave. En 2025, ella ganó en España por dar voz a las mujeres migrantes el XXIV Premio Casa de América de Poesía Americana con Querida Beth, donde retrata la pesadilla migratoria de su tía en EE UU, la pesadilla de la migración femenina colombiana. Este es un poemario descrito por el jurado como rabiosamente contemporáneo sobre su tía Beatriz Botero, quien emigró a USA en 1974 con la promesa de un matrimonio que nunca le brindó estabilidad. Esta es una “obra que reconstruye la pesadilla migratoria de su tía, quien pasó 40 años trabajando en Estados Unidos y regresó a Colombia con solo una maleta, lista para morir.” (Vidal, 2025)
Cuando la tía de Andrea murió, a los seis años de haber regresado a Colombia, “tenía 81 años. Tuvo Alzheimer al final de su vida y no sabía dónde estaba. Me impactó mucho ver cómo confundía tiempos y territorios, porque las personas mayores se orientan por la memoria y los espacios conocidos y ella estaba desenraizada.” Pero la conversación de la poeta con Ana Vidal Egea se expande más allá de la literatura: sus diez años viviendo junto a la frontera, su labor como profesora en la maestría bilingüe de escritura creativa en la Universidad de Texas-El Paso, su reciente divorcio, su manera de maternar sin perderse a sí misma y su mirada sobre el panorama sociopolítico estadounidense. “Vivimos un periodo histórico delicado para la migración. Y el libro aglutina una serie de preguntas que tenemos los que vivimos y escribimos en la diáspora, los que extrañamos nuestra tierra, los que tenemos que enfrentar los retos y las preocupaciones de ser migrante”, afirma la autora colombiana originaria de Barrancabermeja-Santander.
Pero bueno el libro de Andrea Botero no es el primero que trata el tema en Colombia ni muncho menos en el mundo. “Pese a lo que opinen los racistas de toda laya, el Gran Viaje, el de la humanidad en marcha, el de los desplazados y migrantes, el mítico éxodo, ha tenido y sigue teniendo un carácter fundacional, como difusor que es de cultura, generador de nuevas civilizaciones y motor que permite que el mundo siga andando. Por eso el migrante es el héroe de las grandes gestas de los pueblos, desde la Eneida, epopeya que relata cómo Eneas huye de una Troya derrotada y destruida llevando en hombros a su padre y de la mano a su hijo y, tras superar las penurias y peligros del destierro, logra fundar Roma. Desplazado es también el Moisés del Éxodo, que emprende un viaje plagado de acechanzas, sí, pero al mismo tiempo propiciador de una fe que le permite endulzar las aguas amargas para que su pueblo no muera de sed y hacer llover el maná, para que no muera de hambre.” (Restrepo, 2021) Así que, además de estos libros, ¡generosos lectores!, permítanme mencionar, apoyado en la hjck.com (2025), cinco libros más -también esenciales para comprender la migración- porque la exploran profundamente abordando sus desafíos humanos y políticos; desde la tragedia en el desierto hasta la burocracia implacable, estas obras ofrecen una mirada íntima y reveladora: American Dirt de Jeanine Cummins, The Devil’s Highway de Luis Alberto Urrea, La fila india de Antonio Ortuño, El río de Wade Davis, y Los niños perdidos de Valeria Luiselli.
Entonces, de la experiencia de EE UU se pueden extraer tres lecciones principales: “la primera es que el debate de las migraciones importa mucho más allá de los derechos de los migrantes y de su impacto en las sociedades en las que se establecen. La manipulación del miedo —y el odio— al extranjero, se ha convertido en el combustible de una contrarreforma nacionalpopulista que en ningún caso se va a limitar a este asunto. Hoy es posible decir que las mujeres, las personas LGTBIQ, los pacientes pobres, los movimientos ecologistas y, en fin, cualquiera que piense que el Estado está para algo más que para encerrarte, comparten con los migrantes un enemigo común.” (Fanjul, 2025) Lo que ahora constituye una tragedia colectiva es el fundamento de una resistencia compartida que está en los tribunales.
La segunda lección es que una manera elemental de combatir a un matón aporófobo o racismo o xenófobo “es no comportarse como él. Por ejemplo, convirtiendo las redadas y deportaciones en obscenos espectáculos de sobremesa, como ha hecho recientemente el primer ministro británico Keir Starmer.” (Ibíd) Cuando los partidos de centro o los moderados de derecha “tratan de llegar al electorado replicando las mentiras y las barrabasadas que proponen los extremistas, lo que consiguen es legitimarlas.” Es claro que ninguna persona es ilegal. Es “solo una víctima y el verdadero problema de la movilidad humana es ignorar sus motivos y las oportunidades que genera.”
La 3ª lección gira precisamente alrededor de las oportunidades de la migración, ellas pueden darnos una de las claves para salir de este atolladero. De acuerdo con Gonzalo Fanjul, un brillante ensayo editorial de The New York Times comparaba en 2025 las ciudades de Houston (Texas) y Birmingham (Alabama) y las consecuencias que políticas migratorias contrapuestas habían tenido en uno y otro lugar. Mientras que la primera se había beneficiado de un modelo flexible y abierto que genera oportunidades para los recién llegados y los que ya estaban, la segunda se está convirtiendo en un erial socioeconómico e identitario donde todos se parecen, también en la desesperanza. Asomada a un peligroso aumento demográfico, AL tiene la posibilidad de construir un relato vibrante sobre oportunidades, derechos y responsabilidades compartidas. “La migración abundante pero ordenada puede formar parte de una propuesta social que evite tanto el proteccionismo xenófobo como el utilitarismo neoliberal.” (Ibíd)
Como los migrantes latinoamericanos no tiene que ver sólo con los procedimientos que se utilizan en EE UU para expulsarlos, el anterior trío aleccionador nos lleva igualmente a tres conclusiones: 1ª Es necesario que los Gobiernos latinoamericanos procuren siempre “el desarrollo de políticas preventivas en materia económica y social para impedir los altos flujos migratorios hacia el exterior; lo mismo que el diálogo con los gobiernos de países receptores y bajo la figura de responsabilidad compartida, para garantizar el respeto a los derechos de nuestros compatriotas… En realidad, todos somos –sin excepción– descendientes del viaje. Los datos genéticos apuntan en una dirección clara: los ancestros de los humanos modernos vivieron en África hace entre cien mil y doscientos mil años. Fuimos africanos durante una larga etapa del pasado. En ese extraño trayecto histórico, la especie vagabunda desarrolló un cerebro temeroso del diferente.” (Vallejo, 2025)
2ª Todos somos extranjeros en la mayor parte del mundo, continúa Irene Vallejo, pero no vivimos esa extrañeza con igual intensidad. El miedo y la amenaza electrizan las fronteras, las aduanas, las inspecciones de inmigración. Cuando aterrizas, unos agentes escudriñan tu pasaporte y tu cara como dos falsificaciones mal acopladas. A tu alrededor, percibes la tensión en los ojos rasgados, los turbantes, los velos, las pieles más oscuras: las maletas de los estereotipos no se facturan pero pasan factura. Algo queda del territorio hostil del western en los páramos de esas terminales internacionales. Sabes que hay más terror en algunos aeropuertos que en los aviones, hemos desafiado con mayor éxito la fuerza de la gravedad que la de los prejuicios.

Pedro Nel Gómez. Las fuerzas migratorias. 1936
3ª El impacto migratorio, es evidente, favorece al desarrollo económico del país, “por eso debería ser la patronal la que demandara constantemente desde su posición de poder la regularización de aquellos que pululan por el país sin permiso de trabajo. Sin embargo, cuando lo hacen, si es que lo hacen, lo hacen en voz tan baja que nadie les escucha. De este modo, el discurso de la ultraderecha pocas veces afea a los empresarios la demanda de mano de obra extranjera, que sería el efecto llamado del que tanto hablan, sino que se centra en seguir culpando a los más débiles por querer revertir su destino cruel… Alimentar bolsas de inmigración sin papeles solo beneficia a la economía sumergida, que es una pata de nuestra empresa difusa pero muy suculenta. Ahí entra desde el ingente negocio de la prostitución hasta la explotación laboral que elude las normativas y las inspecciones.” (Trueba, 2025) Envueltos en una red de contradicciones, nos tragamos los dogmas equivocados que nos venden gente que se pone muy seria y muy autoritaria ante la peor tragedia humanitaria del mundo contemporáneo.
Definitivamente, los millones de migraciones a los países prósperos de Occidente ha generado una paranoia sin precedentes en la historia. Resucitan fobias que se creían extinguidas, como la aporofobia, el racismo y la xenofobia. Su retorno no debe ser “un hecho abrupto, sino un proceso que requiere continuidad, coordinación y políticas que acompañen a las personas mucho después de haber regresado.” (Muñoz, 2026) Es evidente que el retorno adopta formas distintas según el contexto al que se vuelve. “Mientras que la experiencia haitiana continúa siendo de naturaleza principalmente humanitaria, Centroamérica desarrolla un enfoque de reintegración. Los migrantes que regresan a casa en El Salvador, Guatemala y Honduras también vuelven con un plan de vida interrumpido, a veces de manera forzada o dejando familiares atrás, pero los progresos de los gobiernos en sus programas contribuyen a que el proceso sea lo menos duro posible. El nombre de uno de esos programas lo dice con sencillez: Hermano, hermana, vuelve a casa. Al llegar, los migrantes retornados son reconocidos como parte de la comunidad, como amigos, vecinos y compatriotas en busca de una segunda oportunidad. Se trata de volver al lugar de origen, sí, pero también de empezar de nuevo.” (Ibíd) Es claro pues que la condena no debe ser a las víctimas de la aporofobia, del racismo o la xenofobia sino a los verdugos.
En suma, entonces, en el mundo multipolar del siglo XXI, AL tal vez no pueda ejercer el ascendiente económico y político de EE UU y Europa, que sitúan la inmigración como peligro existencial compartido y proporciona munición a las extremas derechas mundiales. “Pero puede aspirar a una forma de liderazgo —al mismo tiempo ético y práctico— que demuestre lo que es posible y ofrezca una alternativa a la distopía trumpista.” (Fanjul, 2025) Colombia y otros países de su región lo están haciendo e incluso un país europeo como España con su política migratoria está demostrando un punto importante: una política migratoria generosa no es una amenaza para una nación ni para una economía próspera; más que eso, es un recurso para el crecimiento y la renovación que mucha gente en otros países está desdeñando.
No olvidemos que Migrar es exactamente, según la definición de la RAE, trasladarse desde el lugar en que se habita a otro diferente. “Una de las acepciones de la palabra lugar se refiere al momento, a la ocasión, al tiempo. Así que migrar no es únicamente pasar de manera física de un punto al siguiente: es también cambiar, aprender a hacerlo, transformarse, o al menos intentarlo. Migrar de un pensamiento de rechazo a uno de apertura, del miedo a la comprensión y a la autocomprensión. Habitar mejores sitios, no sólo afuera sino adentro.” (Ardila, 2025) En eso están los migrantes, que somos todos. Y sobre todo no olvidar que, como dijo un antiguo griego, todos somos como ellos: nacer es siempre llegar a un país extranjero.
Me embarga un profundo dolor, siento rabia e indignación y quiero aullar contra los que persiguen, estigmatizan y asesinan a los inmigrantes y sus descendientes. Dolor, rabia e indignación que ponen sus dardos en los verdugos, racistas, xenófobos y ultraderechista que organizan ese odio e inoculan a mucha gente. En fin: ¡despertemos, no es momento de callar!
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ARDILA ARRIETA, Laura (2026, dic 21). Migrar. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/laura-ardila-arrieta/migrar/
BOUZBITA KALLOUCHE, Mouad (2026, feb 5). Cuando cumplir la ley te deja sin piso. El País de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-02-05/cuando-cumplir-la-ley-te-deja-sin-piso.html
FANJUL, Gonzalo (2025, feb 12) Europa camina hacia el trumpismo migratorio. El País de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2025-02-13/europa-camina-hacia-el-trumpismo-migratorio.html
MUÑOZ GÓMEZ, Felipe (2026, ene 20). Centroamérica y Haití, distintos panoramas ante el desafío del retorno. El País de España, Madrid, https://elpais.com/planeta-futuro/2026-01-21/centroamerica-y-haiti-distintos-panoramas-ante-el-desafio-del-retorno.html
OSPINA, William (2018, nov 3). El regreso de la historia. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/el-regreso-de-la-historia-columna-821775
QUEVEDO DELGADO, Sara Valentina (2025, ene 27). Estos son los tres perfiles de colombianos que llegan en los vuelos de deportados desde Estados Unidos. El Tiempo, Bogotá, 16:40https://www.eltiempo.com/justicia/delitos/estos-son-los-tres-perfiles-de-colombianos-que-llegan-en-los-vuelos-de-deportados-desde-estados-unidos-3421279
RAMÍREZ, Sergio (2018, nov 28). ¿Quiénes son esos? El País de España, Madrid, https://elpais.com/elpais/2018/11/27/opinion/1543337722_492564.html
RESTREPO, Laura (2021, feb 14). TERRORES Y MILAGROS DEL MIGRANTE. Los Danieles, Bogotá, https://losdanieles.digital/terrores-y-milagros-del-migrante/
SAMPER PIZANO, Daniel (2024, ene 21). LA ESQUINA DEL TAPÓN. LOS DANIELES y Cambio Colombia, Bogotá, https://cambiocolombia.com/los-danieles/la-esquina-del-tapon
TRUEBA DAVID, (2025, FEB 2). Contradecir la contradicción. El País de España, Madrid, https://elpais.com/opinion/2026-02-03/contradecir-la-contradiccion.html
UPRIMNY, Rodrigo (2025, feb 2). Trump, Petro, Colombia y los migrantes. El Espectador, Bogotá, https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/trump-petro-colombia-y-los-migrantes/
VALLEJO MOREU, Irene (2025, feb 9). Voces en la frontera. El País de España, Madrid, https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/ivallejo/voces-en-la-frontera/
VIDAL EGEA, Ana (2025, mar 17). Andrea Cote-Botero, poeta: “Quisiera regresar a Colombia para mi jubilación, pero el país que yo deseo probablemente ya no exista”. El País de España, Madrid, https://elpais.com/us/2025-03-18/andrea-cote-botero-poeta-quisiera-regresar-a-colombia-para-mi-jubilacion-pero-el-pais-que-yo-deseo-probablemente-ya-no-exista.html
